
Llevaba meses en los mentideros mediáticos y ahora las voces se refuerzan. Los grandes periódicos españoles se plantean firmemente la ‘construcción’ de un muro de pago para tratar de diseñar así un modelo de negocio digital que han ido posponiendo durante los últimos años. Según estas primeras informaciones, el que abrirá fuego será El Mundo y será tras el verano, con un modelo similar al The New York Times (muro ‘poroso’, con el que se permite consumir gratuitamente hasta un número de noticias al mes y, a partir de ahí, cobrar).
A El Mundo se espera unir El País en lo que parece ser un movimiento en cadena que, por ahora, no seguirá a corto plazo ninguna otra cabecera. Pero este cambio de tercio, tras años ofreciendo el mismo producto vendido en el kiosko de manera gratuita en la red, a este humilde periodista le genera una serie de dudas que espero que el tiempo y los hechos vayan contestando. Son estas estas seis:
- El muro de pago ‘poroso’… ¿Es aplicable en España? Cuando los principales periódicos siguen teniendo un contenido similar (por no decir idéntico) en la red como en papel, ¿cuál será la motivación? ¿Como aplicar en España un modelo que, para empezar, obliga a ofrecer dos productos diferenciados? ¿Cómo implantarlo en un país en el que la cultura del pago en la red no está extendida lo suficiente?
- ¿Cómo hacer pagar por algo que se ha dado gratis durante años? En el caso de El Mundo, el intento de Orbyt es, al menos, meritorio, aunque el resultado haya sido decepcionante. Pero en el de El País, las decisiones fueron para enmarcar. En 2002, tras un fugaz paso por el pago en la red, decide abrir de nuevo la web; y en 2007 lo hace hasta con su edición impresa, a la que los lectores podían acceder gratis. Recuerden, la misma edición impresa que los quiosqueros ofrecían en sus estanterías por más de 1 euro a diario.
- ¿Podrán soportar la falta de influencia política y social? Es uno de los ‘respiradores’ artificiales que mantienen vivas a las grandes cabeceras en papel (junto con una publicidad que sigue cayendo): el poder de influir en la agenda, en la vida política y social del país. Un muro para los contenidos importantes reducirá el debate sobre éstos de manera drástica y, por tanto, esa ‘visibilidad’.
- ¿No es comenzar la casa por el tejado? Sin ser ningún gurú, ni pretender serlo, uno se pregunta si lo lógico no es, primero, ofrecer un producto de calidad por el que los lectores estén dispuestos a pagar y luego levantar el muro y no al revés.
- ¿Sólo el pago será el sustituto para una publicidad en sus horas más bajas? Con una inversión en digital que crece a menor ritmo (o, incluso, cae ligeramente) y una inversión en papel en caída libre, ¿podrá el pago sostener los ingresos para hacer desaparecer de una vez los números rojos de los balances? ¿Se han planteado estos enormes grupos mediáticos, con una gran nómina de directivos, ofrecer otros productos y servicios de valor añadido que se salgan del modelo tradicional y con los que lograr una necesaria diversificación? Al Financial Times le funcionó.
- ¿Es este el futuro que le espera a la prensa en internet? No lo sé. Al menos, sí es para sentirse reconfortado es que, tras años de inmovilismo, comprobamos que hay sangre en las venas de los que deciden. Si se confirma este movimiento, podrán decir que se equivocaron (o acertaron) por hacer algo y no por mantenerse quietos mientras el agua les llega al cuello.
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