¿Merece la pena? Aún sí

En una época como la actual, con el viento soplando fuerte en contra y todos los cimientos de esta maravillosa profesión tambaleándose, lo más fácil sería escribir un artículo lleno de lamentos y quejas. Para un joven que solo lleva un puñado de años trabajando en lo que siempre soñó sería, posiblemente, lo más lógico destacar las nefastas cifras del sector (con más de 5.000 periodistas registrados en paro y una caída en los ingresos publicitarios poco asumible por nadie) e intentar así resarcirse de su frustración por haber llegado al periodismo en uno de sus peores periodos. Sin embargo, aun siendo humana es una actitud poco práctica.
 

Ser un optimista convencido no es óbice para tener claro que el panorama es desolador. No engaño a nadie si afirmo que el periodismo ha sufrido infinidad de problemas en los últimos años que han hecho, combinados con la peor crisis económica de su historia, que la burbuja haya estallado. El intrusismo laboral, la reducción progresiva de las plantillas, dando prioridad a la rentabilidad frente a la calidad; la creciente precariedad laboral; la mala imagen social; la falta de corporativismo sano; el cerrojazo absoluto de la información por parte del poder; la implantación del llamado ‘periodista multimedia’ y más conocido como ‘periodista orquesta’; una caída en los ingresos publicitarios inasumible por la mayoría de compañías… ¿Qué profesión se puede salvar de semejante tortura sin quedar malherida?

La nuestra, ésa que era calificada por García Márquez como “el mejor oficio del mundo”, no podía ser menos y ha hincado la rodilla tras el asedio. El ataque ha sido feroz y las víctimas, muchas. El goteo incesante de despidos, expedientes de regulación de empleo y cierres de medios de comunicación han expulsado de esta profesión a centenares de personas y han minado la moral de los que aún sobreviven bajo condiciones más que mejorables.

Sin embargo, sólo se ha perdido una batalla, pero no la guerra. Es cierto que las heridas son dolorosas, pero sanarlas es sólo cuestión de tiempo y voluntad. Soy de los que opinan que la salida de este bache, la recuperación de este importante tropiezo está en nosotros, en los periodistas de a pie que la alimentamos todos los días con nuestro esfuerzo y trabajo. El mango de la sartén no lo deben tener los de arriba, aquellos que, desde las mesas de reuniones de los grandes grupos de comunicación, han decidido no apostar por el periodismo; por el arte de contar lo que ocurre de la forma más objetiva posible; por interpretar la realidad y ofrecer las claves para entender lo que nos rodea; por denunciar y sacar a la luz pública las injusticias y los excesos del poder. Ésos no pueden, por decreto, destruir el oficio y desnaturalizarlo envolviéndolo todo con conceptos como “periodismo de nueva generación” o “información multimedia”, con los que, en realidad, quieren afirmar: reducción de gastos a la mínima expresión, incremento exponencial de los beneficios, apuesta por la cantidad y no por la calidad, el dominio del criterio publicitario-económico frente al del interés de la audiencia.

Ellos no pueden ser los que decreten el fin del periodismo tal y como todos lo imaginamos. Ese poder sólo lo podemos tener nosotros, los que contamos con los conocimientos, la capacidad y las ganas para hacerlo. Está claro que es una lucha desigual entre David y Goliat, pero es la única salida que le queda a la profesión, tras internarse en un callejón sin salida. Hay muchas vías para batallar pero todas pasan por algo que se antoja indispensable: la unidad. Si todos los que queremos seguir en este oficio no arrimamos el hombro y caminamos en la misma dirección, la luz al final del túnel se difumina. No es fácil puesto que se trata de erradicar uno de los hándicap más importantes que ha sufrido nuestro colectivo. Pero la ocasión merece el mayor de los esfuerzos por la simple supervivencia.

¿Y qué podemos hacer? Quien haya leído hasta aquí y aún siga dispuesto a dar lo mejor de sí para continuar disfrutando de los buenos momentos de ser periodista tiene que estar convencido de que ha llegado la hora de la iniciativa. No se puede esperar a que la solución llegue desde fuera, sino que debemos ser nosotros, los periodistas, los que nos organicemos para seguir haciendo información. Mucho mejor que yo lo explicaba el periodista Enric González tras recibir el premio de periodismo Francisco Cerecedo: “Habrán de ser los periodistas los que se organicen, en cooperativas, en sociedades, como sea, para seguir haciendo información. Las empresas no son la prensa. El periodismo va a convertirse en lo que nosotros queramos que sea”.

¿Y por qué? Porque creo que este maravilloso oficio no merece el maltrato recibido; porque una sociedad como la actual necesita de un verdadero cuarto poder que haga frente a las injusticias sociales de un mundo cada vez más globalizado; porque no nos podemos permitir perder una de nuestras pasiones. Y porque necesito tener la seguridad de que la recurrente pregunta ‘¿Merece la pena tanto esfuerzo?’ siempre tenga la misma respuesta: Sí.
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Artículo publicado en el libro ‘Periodist@buscatelavida.com” editado por la Asociación de la Prensa de Jaén

Publicado en por Jesús Martínez González in medios de comunicación, periodismo 9 Comentarios

Sobre el autor

Jesús Martínez González

Periodista. Afortunado que trata de ganarse la vida en lo que siempre soñó. El optimismo, mi mejor arma. En busca de nuevas aventuras.

9 Respuestas a ¿Merece la pena? Aún sí

  1. Carlos

    Jesús, buen artículo. Estoy de acuerdo con lo que planteas en casi todo, salvo que no disfruto de tu optimismo. Quizás sea mi situación laboral, pero aún así me satisface ver que por lo menos hay jóvenes periodistas como tú que no pierden la esperanza y son capaces por lo menos de plasmar en papel una intención reivindicativa que desgraciadamente se queda ahí. Un abrazo y felcidades de nuevo por tu artículo.

     
  2. Armenteros

    Uno de los ingredientes del periodismo, al menos el periodismo tal y como yo lo concibo, es exponer, afrontar y asumir retos. Por tanto ésta es una buena coyuntura para implicarse en la defensa de la profesión. Estoy contigo, amigo Jesús, no esperemos que las soluciones vengan de fuera, pongámonos manos a la obra para buscarlas nosotros mismos. En ese camino me tendrás de compañero.
    PD Por cierto he puesto un enlace de tu blog en el mio. Espero que no te importe. Un abrazo

     
  3. Jesús Martínez

    Gracias, Carlos. Espero que las intenciones reivindicativas que surgen entre los profesionales (no sólo la mía) no se queden ahí.

    Juan, no sólo no me importa sino que te lo agradezco mucho. Yo hago lo mismo con tu blog… Seguiremos en la brecha.

     
  4. Manuel Guisande

    Pues después de unos 25 años en el periodismo lo que observo es que el periódico de papel no se va a cabar, pero quedaron muy pocos. El periodismo sienpre existirá pues en papel o digital alguien tendrá que escribir, pero el problema es ¿escribir qué? ¿donde está investigación si siempre se acaba con este u otro que pone publicidad? ¿escribir de lo obvio, de las desigualdades?. Un buen artículo.

     
  5. Jesús Martínez

    Efectivamente, Manuel. La investigación ha desaparecido por varias razones: 1) esa información cuesta mucho dinero y eso ya no se persigue; 2) lo que es potencialmente denunciable está mejor escondido bajo la manta para muchos.

    Muchas gracias, un abrazo.

     
  6. Vito

    Jesús me encanta tu artículo que defiende tus ideales e ilusiones a esa gran profesión, el periodismo. Por la que pasas horas y días enteras luchando, y que como dices tu, por ahora si merece la pena.

    Sigue Luchando

     
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