No hay peor sordo que el que no quiere oír. En mitad de una crisis económica como la española, que nos ha llevado al borde del precipicio, gobierno y oposición están dando una lección de lo que NO se debe hacer para llegar a acuerdos y exhibir la unidad que los ciudadanos reclaman. Zapatero y Rajoy se han convertido en dos sordos que se piden al oído todos los días un pacto que ninguno de los dos lo desea. Ni unos, los socialistas, quieren dar su brazo a torcer y limar algunas de las polémicas propuestas planteadas en las últimas semanas, ni otros, los ‘populares’, quieren oír hablar de acuerdo por una simple razón: es más ‘útil’ políticamente (o eso creen) dejar que el barco se hunda para llegar como los ‘salvadores’ tras el temporal.
Estos días se elaboran análisis sesudos sobre las estrategias geopolíticas que se han puesto en marcha por todos los partidos políticos; se interpretan los gestos y las decisiones de unos y otros, e, incluso, se profundiza en los efectos futuros que tendría la decisión de ceder y pactar una salida unitaria de una de las peores crisis de la historia. Para analistas, comentaristas, tertulianos o estrategas políticos, que a veces viven en un mundo paralelo alejado de las reivindicaciones reales de la ciudadanía, puede ser un juego. Sin embargo, para las miles de familias que sufren a diario los embates de la crisis, no lo es. Todas estas víctimas reclaman unidad de unos representantes públicos que, en ocasiones como ésta, no ejercen la responsabilidad que conlleva su cargo. Porque ahora es el tiempo de los estadistas aquellos que, como decía Winston Churchill, son los que comienzan a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.


















No, ahora ya no es tiempo de nada. Han dejado pasar DOS largos años de crisis sin hacer absolutamente nada. Ahora ya no. Ahora que el pais empieza a salir del agujero por sí mismo… ahora es simple caradura para salir en la foto y poder decir "que arrimaron el hombro". No, ni politucuchos, ni patroneles, ni sindicolistos merecen siquiera un puesto de mamporreros del asunto. Esta victoria será nuestra, del pueblo. Una vez más.
¿Por qué crees que a nuestro amado líder le apremia un pacto? ¿Para subirnos los sueldos y repartir con la oposición emgañosas dádivas de 400 € a la ciudadanía, y estar así todos mejor presentables que nunca en el momento oportuno del jubileo democrático? Siempre es mejor calzar decisiones que no podrán contentar a todos, pero sí comprometer el sofá de nuestro confiado líder, al lado de algún que otro pardillo que pueda comerse el marrón, como Marianico por ejemplo, que a nuestro discutible hombre de eZtado le vendría de perillas. El problema de la solvencia de nuestro país está en ser capaces de generar los recursos necesarios para que sea digerible nuestra deuda por nuestros exigentes socios. Nadie cuestiona la solvencia de Francia o de Alemania o de Los Estados Unidos, a pesar de que su deuda es mucho mayor que la nuestra, pero todo el mundo sabe, excepto nuestro rutilante presi, que sus recursos económicos, fruto en gran medida de una dinámica de empleo mucho más fluida que la nuestra, de un arraigo tecnológico y de una independencia energética resuelta, de una educación y de un nivel de vida incomparables, cubren con creces una eventualidad económica que puede presentarse en cualquier país moderno, donde el libre albedrío de la libertad económica y de la oportunidad para todos, pueda brindarnos ocasionalmente algún exceso que nos obligue a frenar un poco y recomponer el sistema para evitar que caiga. Es lamentable, que la “cultura del control” meta en el mismo saco la estafa y el albedrío del préstamo hipotecario para cuestionar el ideario de la libertad económica y política, y así pretender calzar hábilmente el ideario del alineamiento económico y social, demostrándose amargamente que trepar en la cadena vertical del partido puede ser mucho más rentable que asumir los riesgos que implican tomar la delantera y comprometer el capital de muchos empresarios y españoles con iniciativa, muy distintos a otros a los que se desconoce cualquier oficio o beneficio anterior alguno antes de atreverse a asumir responsabilidades que ahora les vienen grandes. En fin, en realidad no somos nadie, América y Europa van por otro camino, y nosotros a la espera de que la providencia nos saque del atolladero. La suerte está echada.
Miguel Ángel, llevas toda la razón. El pacto se ha convertido en algo oportunista que, además, ninguno de los dos quiere en el fondo.
Iam, es muy interesante el debate que planteas sobre la competitividad de España frente a sus países vecinos. Lo que ha demostrado esta crisis es que nuestro país está varios escalones por debajo (en la solvencia económica, en general, y en otros aspectos como la creación de empleo y la flexibilidad del mercado de trabajo).
Hola Jesús, gracias por tu comentario. Simplemente añadiría que lo que nos queda a nosotros es una única opción, que si el estado en un futuro no es capaz de frenar la voracidad de gasto superfluo y demás alegres dispendios, nadie podrá garantizar unas pensiones, un nivel de vida y unas prestaciones sociales, acordes con lo que en Europa disfrutan, siendo como somos, un vecino lamentablemente menesteroso de la Europa civilizada del siglo XXI. Esto es exigir gestión pública seria, y no demagogia barata del reparto equitativo, ya que este país va a desarraigarse social y económicamente por no ser capaces de mantener esa solvencia tan saludable que otros países cuidan, y no tienen recursos por fuerza, los tienen por que sus gobiernos velan y gestionan los recursos de todos sabiendo que no son suyos, que son de todos los ciudadanos, obrando así con la enorme responsabilidad que eso implica. Un saludo a todos.