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¿Periodistas? No, simples ‘robots tuiteros’

El estallido de las redes sociales y su decisiva influencia en el ecosistema informativo actual ha tenido sus primeras consecuencias. La primera y principal es clara: las grandes corporaciones de medios (que no sus periodistas) han perdido el monopolio y, por ende, el control de una parte considerable del flujo de información diario. ¿Y cuáles han sido los factores más determinantes?

  1. El traslado del poder sobre la información al ciudadano gracias a las posibilidades que ofrecen las redes sociales y las nuevas herramientas tecnológicas.
  2. La potenciación de los periodistas como marcas, haciéndose un hueco casi más destacado que las propias cabeceras para las que trabajan.

Y ante esta situación, ¿qué están haciendo los grandes medios? Directamente, poner todos los obstáculos posibles para frenar ese despegue de sus firmas. El último ejemplo lo dio ayer la Agencia EFE, que ha decidido obligar a sus periodistas a separar claramente sus cuentas profesionales y personales para poder imponer en las primeras sus normas anticuadas y poco adaptadas a la realidad. El documento no tiene desperdicio con medidas como prohibir lanzar alertas informativas a los profesionales (¡en una agencia de noticias!). Hay algunas ‘joyas’ como estas:


Esas cortapisas impuestas desde arriba no son exclusivas de la agencia pública de noticias en España. Associated Press tiene un listado extenso de prohibiciones, mientras que en el Reino Unido los periodistas británicos estarán vigilados por la Comisión de Quejas de la Prensa tanto en sus cuentas profesionales como personales.

Y yo me pregunto, ¿es así como las empresas del sector pretenden adaptarse a la nueva realidad? Ha quedado suficientemente demostrado –especialmente y de forma más reciente en las revoluciones de los países árabes- que los periodistas son preferidos por muchos usuarios en las redes a las cabeceras para las que trabajan, que en gran parte de las ocasiones lanzan mensajes impersonales y poco efectivos, más allá de generar tráfico en su web. Por ejemplo, ¿prefieres el twitter de la sección de Política de El País para encontrar un análisis sobre las medidas del nuevo Gobierno o a Fernando Garea y Carlos Cué? ¿Prefieres a Sonia Sánchez o a la cuenta general de La Ser? ¿No prefieres que Maldini te hable de tú a tú para desentrañar las claves de un buen clásico de fútbol? Yo, en la mayoría de los casos, lo tengo claro: las personas frente a las grandes marcas.

Pero lo  más grave es que muchas de esas grandes empresas que antaño animaron a sus trabajadores a que se abrieran cuenta previendo los buenos efectos que tendría hoy deciden censurar por el miedo a perder el control sobre los contenidos y a los supuestos efectos nocivos sobre su imagen. Y lo hacen tratando de luchar contra una tendencia imparable: los periodistas se han convertido en marcas en sí mismos que, gracias a su presencia en redes, dan prestigio a la firma en la que escriben. Pero la realidad es que profesionales que tengan libertad para expresar su opinión u ofrecer una visión distinta no son cómodos para esas compañías que, como ya hemos dicho en muchas ocasiones, han desistido hace mucho tiempo de elaborar realmente información. Sólo quieren ‘robots tuiteros’ a su servicio.

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Actualización: Después de la gran repercusión del post (con más de 90 retuits y 6 ‘Me gusta’ en Facebook), el artículo ha generado un intenso debate en el que también ha querido participar el director de contenidos digitales de la Agencia EFE, Ignacio Esteban. Pese a que lo tenéis en los comentarios, os dejo aquí con el texto íntegro de su comentario. Sigo sin estar de acuerdo con las líneas generales de la guía de redes de la agencia, pero me parece muy interesante tener también su aportación:

Estimado Jesús, gracias por animar este debate. Créeme que hemos tenido mucho debate interno sobre este asunto, y que esta Guía está hecha con buena fe y ha sido consensuada con el Consejo de Redacción de EFE, que representa a todos los periodistas de la Agencia.
Hemos tratado, sobre todo, de proteger las señas de identidad de EFE, especialmente la neutralidad y el rigor, y también cuidar a los clientes de EFE, que son los que nos pagan por estar detrás de la noticia. Nuestros clientes no entenderían que EFE difundiera alertas de forma gratuita mientras ellos pagan su abono.
Por tanto, nuestros clientes serán los primeros en enterarse de una primicia. Y luego estoy seguro de que ellos difundirán por las redes sociales esas alertas, pero lo harán con su marca y con su propia estrategia comercial.
Un cordial saludo.
Ignacio Esteban, Director de Contenidos Digitales de Agencia EFE.

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