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Lección 2.0 para el PSOE (y para todos): el silencio es una nefasta respuesta

Si los errores sirven para aprender la lección, bienvenidos sean. El PSOE (y todos) aprendió, a través de un caso práctico, uno de los principios fundamentales en la gestión de una crisis en redes: el silencio es una nefasta respuesta. Pero vayamos al principio.

A media mañana de ayer, en la cuenta oficial del PSOE se publica un tuit incendiario sobre los candidatos a las primarias: “Con una candidata [Chacón] podemos ir a peor. Y con el otro [Rubalcaba] no vamos a ninguna parte. ¿Qué ha pasado con la cantera?”.  Las capturas, como ésta, corrieron como la pólvora por Twitter, que en casos como estos no tiene piedad. La ola comenzó a crecer y… ¿Qué fue lo primero que hizo el partido? Borrar su tuit para tratar de eliminar el rastro. Pero ya era tarde.

Con el fin de calmar los ánimos y dar una explicación (bastante escueta e insuficiente, por cierto), el responsable de la cuenta del PSOE envió este tuit en el que defendían que había sido un hackeo de la cuenta para atacar al partido. Eso sí, no había ni una sola prueba que lo demostrara fehacientemente.

No fue, en absoluto, suficiente. Es más, se convirtió en el motivo para que la ola llegara a tsunami. El hashtag #excusasPSOE se coló entre los Trending Topics (temas del momento) mundiales y el primero de España. Se dudaba de que esos fueran, realmente, los hechos y se especulaba sobre si el tuit se trataba de una equivocación del Community Manager o era un hackeo (había algunos que apuntaban a Firesheep, una aplicación que convierte esa operación en algo muy sencillo). No era descabellado pensar en la primera opción, pues no sería el primer error que se comete en la cuenta del partido.

Horas después, el hashtag seguía siendo TT en España y el PSOE guardaba silencio. Numerosos medios de comunicación y webs  se hicieron eco de la noticia y la bola cada vez se hacía más grande.

Hoy, un día después, el último tuit en la cuenta del partido es la de la excusa. Casi 24 horas después no se ha publicado ni una sola palabra para aclarar lo sucedido. Un error de bulto que resulta, a todas luces, incomprensible.

Pero, después de la tormenta, me pregunto:  ¿No hubiera sido más fácil salir a la palestra a demostrar que el hackeo era real y no una excusa, a dar una explicación convincente y así no dar lugar a especulaciones? Si sabemos lo implacable que es Twitter en estos casos, ¿por qué no actuar con rapidez y sinceridad? ¿A qué esperaban desde el equipo 2.0 del PSOE desde que saltó la polémica? ¿Sus seguidores no se merecen una disculpa y no sólo una excusa que, pese a todo, sigue siendo poco creíble? Como decía al principio, este nuevo caso nos ha mostrado una de las más importantes lecciones en este mundo 2.0: el silencio es la peor de las respuestas.

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