No suelo dedicar posts para hablar de mi vida personal, ni para hacer un ‘autobombo’ que tanto me molesta en algunos personajes que pululan por la red… Sin embargo, hoy hago una honrosa excepción para contaros algo importante. Tras más de seis años en mi querida (y criticada) tierra, Jaén, inicio una nueva etapa. Un nuevo tiempo cargado de ilusión con la que buscar nuevas metas, horizontes y retos. Ha sido un periodo inolvidable en lo personal y en lo profesional y del que me llevo maravillosas experiencias que seguro me servirán en el futuro, a pesar de las primas de riesgo, los corralitos y los agoreros.
Vivimos quizá la más dura crisis que se recuerda en el periodismo. Esconderlo y negarlo sería estúpido y no una actitud optimista, sino infantil. Pero es ahí justo donde está el reto. Superar el obstáculo y salir victorioso tiene que ser la motivación para continuar pedaleando. Este año 2012 tiene su cara y su cruz: miles de despidos en la retina de todos y muchas vocaciones truncadas, pero un buen puñado de grandes proyectos de periodistas que no se rinden y que siguen creyendo en un oficio que hoy se antoja fundamental.
Ante este escenario, queda mucha batalla que dar y muchos obstáculos que superar. ¿Sabéis por qué? Porque me niego a darles la razón a aquellos que nos denominan ‘Generación perdida’. Porque no hay nada mejor en la vida que seguir teniendo retos que conseguir. Porque nunca me perdonaría abandonar este oficio sin haberlo intentado hasta la extenuación. Porque sigo teniendo sueños que proteger y que alcanzar. Y porque sé que, pese a todo, el optimismo, aquella que ha sido mi mejor arma durante todos estos años, no va a fallarme.
Seguimos en la lucha. Y no lo dudéis, acabaremos ganándola.


















NUnca hay que temerle a estas decisiones. Adelante y mucha suerte. De las peores crisis salieron las mejores ideas!!! Un abrazo
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