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La atomización de los nuevos medios, el ‘precio’ a pagar

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En los dos últimos años, el nacimiento de nuevos medios de comunicación ha sido proporcional a la dureza de los embates de esta crisis económica. Las circunstancias han obligado a dar el paso pendiente desde hacía tiempo: la recuperación por parte de los periodistas del control de esos proyectos. Han sido muchas las iniciativas que han surgido en este tiempo, la mayoría de con un tamaño pequeño para hacer más fácil su viabilidad. Pero esa explosión trae consigo una atomización que, con toda seguridad, se ‘curará’ con el tiempo, cuando la tormenta haya amainado. Será el ‘precio’ a pagar.

Hablar de nuevos medios, no implica señalar exclusivamente a eldiario.es, Infolibre o de Jotdown. Estas experiencias, que, por supuesto, han marcado el camino para muchos, no tienen por qué ser ejemplos replicables. Han tenido una importante inversión económica detrás (no sólo de los propios periodistas), cuentan con firmas importantes y equipos muy potentes liderados por profesionales con amplia experiencia, han logrado una visibilidad enorme en muy poco tiempo… Esos ingredientes los convierten en la excepción y no en la regla.

Y son excepción porque lo habitual en todo este tiempo ha sido toparse a diario con nuevos proyectos muy pequeños, basados en una estructura de costes bajo mínimos, con equipos poco numerosos, con una inversión económica inicial casi testimonial (gracias, en parte, a la eliminación de las barreras de entrada en el mundo digital)… En definitiva, de micromedios que intentan hacerse un hueco en un mercado, cada vez, más competitivo y con mayores retos. En cierta manera, se trata de algo normal, pues no son tiempos que inviten a excesos injustificados.

Es la pequeña (o gran) ‘revolución’ de los medios liderados por periodistas. Y reconozco que me gusta y mucho. En este blog, he llamado, en alguna ocasión, a esa acción, a dar el paso de recuperar el control de medios que, durante años, han estado en las manos equivocadas. En las manos de empresarios que, en demasiadas ocasiones, antepusieron el negocio a la información y que utilizaron sus cabeceras y televisiones al servicio de sus intereses.

Pero que sea un movimiento natural interesante, que sea un punto de inflexión ilusionante, no es óbice para que tenga sus riesgos. Especialmente, uno: la atomización. Detrás de esa ‘explosión’ de medios hay muchos periodistas, expulsados o hastiados del mercado laboral, que están luchando por su lado. Pequeños reinos de taifas que se enfrentan a un mercado competitivo como pocos, en el que se hace muy complicado sobrevivir sin apoyos.

Esa ‘soledad’ la viví en primera persona, cuando también participé de esa ‘revolución’ con una humilde aportación, llamada TerritorioMalaga.com. No sólo por la dificultad para encontrar el equipo adecuado, sino para hacer frente a un panorama digital exigente, extremadamente complejo. Y este no es ni el primero ni el último y conozco casos similares que se están sucediendo en los últimos meses.

Vivimos tiempos en los que el ‘ensayo-error’ es el mejor o, quizás, el único de los métodos para lograr el éxito. Nadie sabe nada y la experimentación es obligada. Es por esa razón por la que esta atomización es el ‘precio’ que hay que pagar para cambiar el modelo. El tiempo deberá curarla, a través de la unión de proyectos, de plataformas de pequeños medios, de grandes cooperativas que fortalezcan el tejido sin que resten ni un ápice de su esencia y sin volver a las mismas ‘macroestructuras’ que nos trajeron hasta aquí.

Bendita atomización si es ese el peaje para llegar a la cima.

En Historias de un optimista | ¿Merece la pena? Aún, sí

Imagen | Xavi Talleda

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