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El futuro del periodismo: volver a ser imprescindibles

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En el periodismo, durante mucho tiempo hemos sido expertos buscando excusas para echar la culpa a otros. Para explicar todos nuestros males, siempre hemos mirado fuera: Internet, Google, las redes sociales, la crisis económica… Mientras, echábamos la vista hacia eso, perdíamos el tiempo y nos cegábamos ante un cambio social fundamental que explica muchas cosas: en la mayor parte de los casos, el periodismo hoy, con el trabajo que lleva a cabo, ya no es imprescindible.

El acceso, cada vez mayor, a los datos que explican la realidad por el común de los mortales; el surgimiento de innumerables herramientas de comunicación, que trastocan ese dominio absoluto sobre la (escasa) información; la desintermediación progresiva de todos los procesos. La era de las atalayas desde las que explicar la realidad a una audiencia pasiva, los tiempos en los que pensar que el único que puede publicar un contenido informativo de calidad es un periodista (y de carrera, a ser posible) se han acabado. Se quiera o no reconocer, pasó a la historia.

Hay blogueros, especialmente en Estados Unidos, que han cogido la delantera en muchísimos temas de actualidad (política, tecnológica…) a grandes medios tradicionales, aportando más y mejores informaciones. Hay tuiteros que, desde el lugar de un suceso o de un acontecimiento importante, cuentan de una forma impecable lo que está ocurriendo con imágenes, vídeos o, incluso, testimonios. Hay expertos en ‘big data’ que desentrañan enormes cantidades de datos, los contextualizan, los plasman en infografías o visualizaciones muy útiles con las que muestran una realidad que, hasta ese momento, era desconocida.

Son sólo tres ejemplos pero podían ser muchos más. Algunos podrán pensar: Sí, pero eso no lo ha hecho un periodista, no lleva el sello de credibilidad que aporta un profesional de los medios consagrado y con todas las ‘bendiciones’. A ellos les recomendaría que echaran un vistazo a uno de los últimos estudios presentados por el Consejo de Investigaciones Sociológicas (CIS) en el que no hay lugar a dudas: es el profesional peor valorado por los españoles. O también los datos de la encuesta de Gallup, sobre la confianza de los norteamericanos en sus periódicos (un 23%, la más baja en el último medio siglo).

Reconocer esta realidad y que su existencia es el signo de un cambio de paradigma completo no es tirar piedras contra el tejado propio, por mucho que algunos se empeñen en repetirlo. Es sólo constatar un entorno complejo que modifica completamente el papel de los medios de comunicación y los periodistas. Ya no vale con ofrecer lo mismo que hasta ahora, porque no es suficiente. Ofrecer una información a base de textuales de una rueda de prensa que la administración (o político) de turno colgará en Youtube al minuto es un sinsentido. Al igual que hacer un ‘copia y pega’ de la nota de prensa de una empresa minutos después de que ésta publique todo el balance en su blog y lo difunda a través de las redes sociales y de multitud de herramientas, sin necesidad de intermediarios.

En un contexto como este, el único camino es volver a ser imprescindibles. Recuperar la credibilidad y aportar mucho más de lo que ya hay en el ecosistema informativo. Recuperar el sitio del que disfrutábamos en los últimos tiempos y que se perdió en el trayecto. Nadie tiene fórmulas mágicas para llegar a ello. No queda otra que reconstruir. Poco a poco. Haciendo el camino al andar. De lo contrario, seguiremos lamentándonos y buscando culpables como hasta ahora.

En Historias de un optimista | ¡Es la crisis de credibilidad en los medios, estúpido!

Imagen | Dezeta

  • Juanjo

    Estoy de acuerdo en que el periodista debe reciclarse hacia una nueva forma de ejercer su profesión, pero también debes tener en cuenta que no es lo mismo publicar un post en tu blog que un reportaje de investigación periodística, el resultado que tiene el periodista en el 80% de los casos tiende a ser más completo, mejor redactado, mejor documentado ue el del no profesional. Claro esta las excepciones,.

    Como ejemplo compara tu blog con otros y dime si otras personas serían capaz de explicar lo que tu has hecho, con mejores argumentos, y profesionalidad sin ser periodistas. Lo dudo mucho sinceramente, o por lo menos eso es a lo que estoy acostumbrado leyendo blog y opiniones en redes sociales, etc.

    Al final se nota si hay un profesional o no detrás. Lo que sí odio son los copia y pega de los teletipos…jjejejejejej….

    Saludos

    • Amigo, este no es un problema de canales por los que circula la información (blogs, podcasts, webs…) sino de relevancia e importancia de ésta. Es decir, lo decisivo es el contenido que se publica.

      Al periodista, la calidad se le supone. Pero si no se ofrece un plus suficiente a ese contenido, entonces seguiremos siendo prescindibles en un mundo en el que la intermediación (lo que ejercíamos nosotros hace años) ya no es tan necesaria.

      No digo que todo lo que se publica en blogs o en redes sociales es periodismo, en absoluto. Pero sí que hay que ser conscientes de que hay mucha gente ahí fuera que hace maravillosos contenidos que nos obligan a los periodistas a dar ese plus para hacernos imprescindibles o, al menos, necesarios.

      ¡Un abrazo!

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