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La proactividad del freelance o por qué ya no vale sólo con esperar

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Hace unos años, el mecanismo más común cuando querías trabajar como periodista era el siguiente: elaborabas un currículum, lo más atractivo posible, lo enviabas a decenas (o cientos) de medios y empresas… Y te sentabas a esperar. A esperar a que sonara la flauta. A que alguna de las decenas de personas que recibían esos dos o tres folios ‘te diera’ trabajo, te ofreciera un buen contrato en una redacción.

Ese escenario ha cambiado para el común de los profesionales. Por la crisis y la reconversión que vive la industria de los medios. Por una competencia mucho mayor en un sector con una cantidad enorme de talento disponible y desaprovechado. Por muchas razones.

Ahora más que nunca, hay que pasar a la acción. Proactividad. ‘Fabricarse’ ese hueco. En los últimos tiempos, la palabra emprendedor se ha manoseado por unos  y por otros de una manera, en ocasiones, burda. Y después de todo, tengo algo muy claro: serlo no significa levantar una gran empresa con cientos de miles de euros de facturación. Implica también ser proactivo. No sentarse a esperar a que te den un puesto de trabajo, sino ofrecer tu talento para conseguirlo proponiendo proyectos, trabajos…

[LEER TAMBIÉN: Freelance, ¿tienes un plan como CEO de tu ‘propia empresa’?]

Ese cambio de chip puede ser válido para cualquier periodista. Pero si hablamos de un freelance, entonces se trata de una obligación. Pensarás: “Sí, pero hay profesionales independientes que reciben propuestas de trabajo de los mejores lugares”. Y no lo dudo. Pero hablamos de grandes consagrados, que al principio tuvieron que moverse una y otra vez.

Los que llevan recorrida sólo la primera parte del camino deben crearse su hueco. Buscar dónde pueden aportar más, en qué lugares aceptan trabajos externos. Y después, enseñar a los editores o redactores jefes de esos medios o a los directivos de esas empresas cómo lo hacen y qué quieren hacer. Qué pueden aportar a su proyecto y cuál es su propuesta de valor.

No es fácil. No lo es. Nadie dijo que lo fuera. Pero no hay más secreto que ese: iniciativa. Con unos objetivos concretos, con un buen plan. Y con el fin último de hacer valer ese talento. Ni más, ni menos.

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Imagen: VinothChandar

 

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