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Nuevos medios, ¡una ronda más, por favor!

BuzzFeed HQ

Plantear a un inversor de capital riesgo un proyecto mediático tenía una respuesta estándar. Hasta hace bien poco, ese sector se tapaba los oídos. No quería escuchar nada que tuviera que ver con noticias o contenido en internet. La justificación era bien sencilla: no hay negocio. Y cuando no lo hay su interés desaparece.

Pero en el último lustro, el guión cambió. El ceño de aquellos inversores norteamericanos ya no se fruncía cuando le hablaban de un medio online. O cuando le trataban de convencer sobre el potencial económico del contenido y la información. La prueba de ese viraje se encuentra en el historial de inversiones de los últimos años en los nuevos medios anglosajones. El listado es interminable: Buzzfeed, Vice Media Group (The Verge, SB Nation…) Business Insider, Vox Media, Venture Beat, Pando, Recode…

Los multimillonarios no son los únicos que están interesados en las grandes cabeceras tradicionales. Ahora, los inversores que apoyan compañías tecnológicas indagan en busca de negocio en los nuevos medios. Unos nuevos medios que han pasado de informar sobre las nuevas rondas de financiación de aquellas startups a protagonizarlas en primera persona.

El marcado acento tecnológico de estas nuevas compañías ha sido uno de los grandes atractivos. Pero hay un factor que hace que este cambio no sea baladí. Es la exigencia de un crecimiento acelerado o, al menos, de hacer escalable el negocio. Es una tarea, cuando menos, controvertida. Se trata de uno de los ingredientes fundamentales para una startups y, seguramente, el que exija el fondo de inversión cuando tome asiento en el consejo de administración.

Si continuamos con el argot del ecosistema startup, hasta ahora los nuevos medios surgidos de esta crisis, al margen de los ‘tradicionales’, han ido ganando peso ‘a sangre’. Al menos los que conocemos de cerca en España. Éstos tenían al llamado ‘bootstrapping’ como principio. Poco (o relativamente poco) dinero para arrancar con un crecimiento menos veloz, pero probablemente más sano. Y para tratar de consolidarse con menos compromisos y menos pérdida de poder de decisión de sus fundadores.


¿Cómo escalar?

Ahora, esta evolución hacia un mayor apoyo financiero de fondos de ‘venture capital’ es evidente. Hay quien señala que este cambio de opinión y de objetivos tiene un argumento destacado: estos medios cuentan con su propia tecnología y con sus propias plataformas de publicación de contenido y, también, de publicidad, que pueden convertirse en potentes armas de rentabilización. Sin embargo, siguen siendo dependientes de los anuncios como casi única vía de ingresos para su crecimiento.

Y, sobre todo, siguen teniendo muy difícil crecer a la velocidad suficiente como para que el ‘capital riesgo’ amortice esas inversiones en los plazos que se marquen. Esos desembolsos multimillonarios tienen el objetivo de cubrir la expansión, con la confianza de que en el futuro se generen muchos más ingresos (y beneficios) con los que rentabilizarlos. O con los que hacer suficientemente atractiva la empresa para potenciales inversores bursátiles (en una salida a bolsa), para otras compañías del sector que acaben adquiriéndola o para los propios fundadores, que recompren las acciones cuando hayan consolidado el negocio.

Y es difícil crecer a esa velocidad entre otras por una razon fundamental: la escalabilidad es muy complicada en un sector como el de los medios de comunicación. Éste es un concepto unido a las startups y los negocios online y se refiere a conseguir que con una inversión y costes limitados tras el arranque se pueda acelerar el ascenso. Y eso, como recuerdan en GigaOM, es complicado cuando la información, las noticias y el contenido cuestan dinero y, a la postre, seguirán necesitándose más productores (periodistas, editores…) para crecer.

Pero a esta dificultad para fortalecer el negocio lo suficiente para contentar a los inversores se añade otra que no difiere mucho de la sufrida por los negocios ‘tradicionales’: los conflictos de intereses. Y el NYTimes ponía el dedo en la llaga hace varios meses con la polémica sobre Uber y la amenaza de uno de sus directivos a los periodistas con exhibir sus ‘trapos sucios’ si criticaban a la compañía. Los fondos de capital que toman posiciones en el consejo de administración de la empresa editora son los mismos que apoyan a startups y compañías tecnológicas que aquella debe cubrir a diario en sus informaciones.


El futuro

Por tanto, hay certezas: el potencial de los nuevos medios es suficientemente importante como para atraer a fondos que hasta hace bien poco ni se planteaban desembolsar un solo dólar. El apoyo de estos inversores representará un respaldo económico muy útil en estos tiempos, y también una palanca para orientar sus empresas hacia una mejor explotación económica de unos buenos contenidos y una información de calidad.

Pero también hay dudas sobre un modelo difícilmente sostenible sin sacrificar la calidad, la profesionalidad y el trabajo de los periodistas. Un modelo en el que, como ha ocurrido tradicionalmente, los promotores de los proyectos pueden perder mucho de su poder de decisión y sufrir problemas similares para mantener el equilibrio de intereses.

El tiempo dirá si la estrategia fue la acertada.

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Imagen: Scott Beale

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