Dura crítica de la realidad, alternativas viables para resolver los problemas y optimismo ante el futuro. Es la fórmula ideal para salir de esta crisis económica y social en la que estamos inmersos y que ayer puso en práctica Jordi Évole y su equipo de Salvados en #ReiniciandoEspaña, su despedida de la temporada. Para lograr la recuperación no sólo es necesario que los medios de comunicación pongan el acento sobre lo que se hace mal, sino también sobre las propuestas para cambiarlo.
Un problema, una solución. Es la responsabilidad social de los medios, que han de liderar también la salida de esta crisis transmitiendo que todo es posible con alternativas viables. En el caso del ‘Salvados’ de ayer, plantearon tres grandes bloques: la empresa, la política y el sistema financiero. Para cada uno de ellos dedicaron un análisis en profundidad sobre los excesos, los errores y los problemas que se han ido generalizando en los últimos años con soluciones, alternativas y propuestas que demuestran que es posible un reseteo del modelo construido en los últimos años:
- La empresa: El exvicepresidente de la Bolsa de París, Francisco Álvarez, fue el encargado de poner el acento en la pérdida del valor humano en un sistema en el que el único objetivo es maximizar beneficios sin más. Planteó un sistema (de dudosa efectividad, por cierto) en el que poner en el centro de todo el bien común. Pero para mostrar que hay otra forma de hacerlo, se presentó el caso de una empresa de lácteos catalana (La Fageda) en la que trabajan, fundamentalmente, discapacitados y cuyos beneficios, en gran medida, son destinados a acciones sociales. Su responsable, Cristóbal Colón, pronuncia algunas frases lapidarias sobre la obsesión por el dinero y la cultura impuesta durante décadas para obtenerlo.
- La política: Se ha convertido en el tercer problema para los españoles y son muchas las críticas que se pueden hacer. Évole las canalizó a través de uno de los fundadores del PP, Manuel Milián, que sin tapujos habló de mediocridad, de intereses particulares, de codazos y de ausencia de moral. Como alternativa, se trató el caso de Torrelodones, donde gobierna un partido independiente que han puesto sobre la mesa medidas éticas, de eficiencia en la gestión y de transparencia como bajadas de sueldos, eliminación de cargos de confianza o reduciendo la deuda con proveedores.
- El sistema financiero: Es, quizás, el reflejo más claro de esa crisis moral en España. Salió a escena el redactor de Economía de El País, Íñigo Barrón, para tratar el caso más sangrante: la nacionalización de Bankia y los problemas de las cajas de ahorro. Pero como contrapunto se analizó el caso de Triodos Bank, uno de los exponentes de la llamada banca ética. Transparencia en su gestión, ética en sus operaciones y un prisma social y sostenible en sus inversiones y actividades.
El Salvados de hoy es más necesario que nunca. Otra manera de hacer es posible. #ReiniciandoEspañaEmpezamos en 3 minutos!!!
— Jordi Évole (@jordievole) junio 10, 2012
Algunas de esas propuestas pueden ser poco realistas o difíciles de poner en práctica. E, incluso, algunos de los casos tendrán también sus sombras. No lo dudo. Pero, es muy fácil criticar a toro pasado todo lo que está sucediendo, sin plantear ni una sola alternativa, por idealista que sea. Los grandes medios de comunicación se han olvidado de las propuestas y sólo ponen el foco en la crítica y, en muchos casos, en un catastrofismo contraproducente y peligroso. Lo sencillo es destruir y lo complicado es construir. El periodismo está, sin duda alguna, para lo segundo, aunque exista la falsa creencia de que con ello habrá menos visitas en la web, menos televidentes o menos ventas en los kioskos.
No hablo de un optimismo infantil, con el que creer que todo irá bien sin más. En absoluto. Se trata de ser conscientes de dónde estamos, de lo que hemos hecho mal para tratar de salir entre todos con alternativas y con mucho trabajo. Y en esas alternativas debemos concentrarnos también los periodistas, pues es una manera de devolver la esperanza, de mostrar los motivos para seguir luchando sin tirar la toalla. La fórmula está clara: crítica + propuestas + optimismo. Con esos ingredientes y el esfuerzo colectivo se conseguirá el imprescindible reseteo del sistema.





























