Ser optimista es de ilusos y empuñar el pesimismo como arma es de inteligentes, de mentes privilegiadas que ven la realidad tal y como es, que no venden humo… Bla, bla, bla. Seguro que lo habéis oído/leído alguna vez y más en esta etapa convulsa que vivimos, en los que tratar de poner la vista en el lado brillante de las cosas no está especialmente bien visto. Pues ese principio es, para mí, una patraña de grandes dimensiones que por repetirla una y mil veces no se va a convertir en verdad absoluta.
En los últimos tiempos, percibo cierta querencia por criticar absolutamente todo, por quejarse de manera sistemática, por hacer creer que vivimos en el peor de los mundos posibles y que no hay solución. Ese ‘fenómeno’ se ha exacerbado en las redes sociales, donde es mucho mejor subirse a esa ola ‘enfurecida’, con la que resulta más sencillo destruir que construir. Gente que luce con orgullo su espíritu negativo alegando que es eso lo que toca. Esgrimen argumentos como que esa opción es la más inteligente, frente a la elegida por los demás que son unos ilusos que se niegan a ver la realidad.
Está comprobado, queda muy ‘cool’ ser políticamente incorrecto, destacar sólo lo negativo, hacer críticas con el único ánimo de destruir. Es un signo de distinción, de inteligencia. Pero, ¿sabéis qué? Que el pesimismo se pega. Está estudiado: las emociones negativas suelen ser más duraderas que las positivas. Conclusión: hoy el tipo que os repite todos los días que vivimos en el peor de los mundos es mucho más efectivo que los que tratamos de hacer ver lo contrario. Esa mayor influencia es demoledora, porque acaban prevaleciendo las sombras y no las luces. Una revisión a simple vista de tu ‘timeline’ de Twitter o una reunión de amigos puede hundirte un poco más y restarte un poco más de esperanza. ¿A alguien le gusta vivir así?
Pues, me niego a aceptarlo y vosotros deberíais hacer lo mismo. Ser optimista es ser consciente de las dificultades hoy pero poner todo de tu parte para construir un futuro mejor, creyendo que es posible. Como decía Churchill: “No parece muy útil ser otra cosa”.
En Historias de un optimista | ¿Qué es, para mí, ser optimista?
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