Sentirse periodista

La vocación está intacta. Esa, pase lo que pase, seguirá siempre viva. Pero uno tiene sentimientos encontrados sobre el mejor oficio del mundo. Es el momento en el que ejercerlo pegado a la calle es relativamente sencillo, por los bajos costes y la enorme cantidad de herramientas al alcance. Pero, a la vez, es complicado, por la maldita rentabilidad. "En Read more

Seis preguntas sobre los futuribles muros de pago en periódicos españoles

Llevaba meses en los mentideros mediáticos y ahora las voces se refuerzan. Los grandes periódicos españoles se plantean firmemente la ‘construcción’ de un muro de pago para tratar de diseñar así un modelo de negocio digital que han ido posponiendo durante los últimos años. Según estas primeras informaciones, el que abrirá fuego será El Mundo y será tras el Read more

Ser pesimista es 'cool' y otros mitos del montón

Ser optimista es de ilusos y empuñar el pesimismo como arma es de inteligentes, de mentes privilegiadas que ven la realidad tal y como es, que no venden humo... Bla, bla, bla. Seguro que lo habéis oído/leído alguna vez y más en esta etapa convulsa que vivimos, en los que tratar de poner la vista en el lado brillante Read more

La dura batalla por recuperar la esperanza

Era marzo de 2008. Aún estábamos al comienzo de una casi eterna travesía en el desierto. Nada hacía presagiar lo que aún quedaba por llegar (y por sufrir). Fue en ese punto de la historia, de nuestra historia, donde surgió un carismático senador negro en EEUU que repetía una y otra vez una palabra: Hope. Sus discursos estaban repletos Read more

El 'poder' de los lectores en eldiario.es: ¿Un arma de doble filo?

Que los periodistas recuperen el control de los medios, y volver a mirar de nuevo a los ojos al lector. Es lo que se reclamaba a gritos en una de las mayores crisis de credibilidad que se recuerdan en los medios y que han hundido a los periodistas como los profesionales peor valorados de la sociedad en nuestro país. Read more

15-M

Los siete pecados capitales del PSOE

Unos días después de la mayor debacle del PSOE en la historia de la democracia y con cientos de sesudos análisis sobre los datos ya publicados, querría centrarme en la gestión en los últimos años tanto interna como en el Gobierno de los socialistas. Se calcula que más de un millón de votantes de este partido apostó por el PP, mientras que otros tres millones o votaron a otras formaciones minoritarias o, directamente, no acudieron a las urnas. Es un resultado catastrófico que tiene su origen, en parte, en los pecados cometidos por este partido. Aquí señalo los siete más destacados:

  • Un giro a la derecha sin precedentes. La fecha fatídica de mayo de 2010 fue, directamente, el billete directo hacia la oposición. Si había pocas posibilidades de sobrevivir, eso sólo hizo que el hundimiento fuera casi definitivo. Congelar las pensiones y reducir un 5 por ciento el sueldo de los funcionarios significaba tocar lo que antaño hubiese sido intocable para un gobierno socialdemócrata.
  • La nefasta gestión de la crisis económica. Una crisis que hubiera requerido, como bien asegura el periodista Javier Valenzuela, una política progresista de ingresos frente a la del gasto para hacerlo sostenible. Ni el impuesto para grandes fortunas, ni la lucha contra los paraísos fiscales, ni una mayor batalla contra los bancos…
  • Falta de democracia interna. Durante años Mariano Rajoy, hoy flamante presidente del Gobierno, fue criticado por los socialistas al ser elegido por su antecesor, José María Aznar, sin pasar por ningún proceso interno. Un ‘dedazo’ que se repitió de forma calcada con Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien el aparato del partido, tras las presiones de algunos de los barones, encumbraron sin permitir que las bases hablaran y obligando a apartarse a Carme Chacón.
  • Poca credibilidad. Un partido que ha llevado a cabo en su gobierno los mayores recortes sociales de la historia no se puede presentar ante sus electores unos meses después como el adalid de la izquierda y las clases medias y bajas. El mismo partido que eliminó el impuesto de patrimonio o que permitió el abuso de la banca y el sistema financiero no puede cambiar de la noche a la mañana su discurso sin más.
  • El debate y su fracaso intento por infundir el miedo a la derechaEl enfrentamiento de Rubalcaba con Rajoy fue perdido por el primero, no ganado por el ‘popular’. Salió dando por perdido el partido en una estrategia arriesgada y poco útil. Y es que, intentó, sin éxito, obligar a entrar en el cuerpo a cuerpo a un líder del PP al que sólo le bastó despejar una y otra vez los balones. A ello, se suma el estéril empeño por infundir el miedo a la derecha (recordaba a ese mensaje electoral de 1996 comparando a los ‘populares’ con un dóberman) que, a la vista de los resultados, no ha servido absolutamente para nada.
  • Envejecimiento. Pocas caras nuevas: de Zapatero, siete años en el poder y desgastado hasta el límite, a Rubalcaba, más de 30 años en política y que toma el relevo casi obligado por las circunstancias. Esa falta de relevo generacional también se vio reflejada en la campaña electoral, donde se tuvo que echar mano de históricos como Felipe González o Alfonso Guerra para tratar de sostener al votante más tradicional.
  • Falta de autocrítica y poca apertura a la sociedad. Es un mal de la política hoy y el PSOE no iba a ser menos. Siguen sin escuchar a sus bases, que son los que realmente los han abandonado en estas elecciones de forma abrumadora. Las críticas de sus dirigentes están casi perseguidas (que se lo comenten a Barrera, que se vio obligado a rectificar una crítica unas horas después tras las presiones del aparato), ni se asumen los errores. No hay fórmulas de mayor apertura a la sociedad, como reclamaba un movimiento como el 15-M, al que se le ha ignorado en la práctica desde su surgimiento.

Teniendo en cuenta estos errores, la recuperación del terreno perdido del PSOE pasa por no cometerlos más. La democracia española necesita un PSOE fuerte en el momento de mayor poder institucional de un partido en la historia.

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, elecciones, política 2 Comentarios

Gran documental sobre el movimiento 15-M

#SpanishRevolution, documentary about the indignant 15M movement from Lainformacioncom on Vimeo.

Los que seguís el blog habitualmente, sabéis que hace tiempo decidí reservar este espacio para la reflexión más sosegada, para expresar mi opinión en profundidad. Para los vídeos, los ‘fogonazos’ dejé mi ‘miniblog’ ‘Anotaciones de un optimista’ en Tumblr.

Sin embargo, hoy voy a romper esa regla. Y lo hago con un documental sobre el movimiento 15-M elaborado por el periodista Adriano Morán. Me he topado con él a través de la bitácora del amigo Raúl Ordóñez (acá @jasp) y sigo con la boca abierta. Es impresionante la forma de contar esta ‘spanish revolution’. Es inevitable que se pongan los vellos de punta contemplando algunas imágenes que nos recuerdan que un día el pueblo se levantó. Un trabajo como éste, elaborado para lainformacion.com, nos permite seguir pensando que el periodismo tiene futuro, pese a todo.

Hoy que el movimiento vive en un compás de espera, pese a la rebelión silenciosa contra los desahucios en las últimas semanas, es imprescindible no bajar la guardia. Documentales como éste colaboran en ello. Todo para que la llama no se apague.

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, sociedad 1 Comentario

Once ventajas de Twitter para periodistas

[Actualizado] Anoche, la entrevista que realizó Vicente Vallés al maestro José Luis Orihuela en La Noche en 24 horas en TVE fue el origen de un buen debate con Bomarzo en Twitter precisamente sobre la utilidad de éste para los periodistas. Fue ahí cuando el compañero Blogdebori y un servidor decidimos elaborar un post por separado sobre qué aporta para los profesionales de la comunicación la red del pajarito, tras los recelos mostrados por muchos (especialmente los más veteranos) ante esta potente y útil  herramienta. Vayamos a ello.

Desde el punto de vista del estilo periodístico y el quehacer diario, hay varias muy importantes:

  1. El desarrollo de la capacidad de elaborar buenos titulares. La limitación de 140 caracteres en cada uno de los tuits te obliga a condensar todo lo que quieres decir en muy pocas palabras.
  2. La concisión. Una de las premisas del periodismo es tratar de decir más con menos, evitando circunloquios, palabras inútiles…. En un mundo en el que todo va tan deprisa, en el que apenas hay tiempo para escuchar titulares o leer el primer párrafo de un reportaje, entrenar y fomentar esa economía del lenguaje es vital.
  3. La rapidez mental en los debates y análisis de la realidad. Esta ventaja está orientada, especialmente, para los profesionales de los periódicos, acostumbrados a poder digerir sin excesivas prisas todo lo que estaba ocurriendo para luego plasmarlo con un tiempo relativo por delante. Ahora, Twitter obliga a combinar velocidad y veracidad en cantidades iguales, lo que representa un reto apasionante.
  4. Retransmitir. Es una nueva posibilidad de Twitter. Permite a periodistas de todas las ramas contar en directo un acontecimiento. Ejemplos recientes de ello son las asambleas y manifestaciones del movimiento ’15-M’.
  5. Su uso te permite acceder, directamente, a una gigantesca fuente de información. Aunque también suponga un reto importante la corroboración de las informaciones localizadas en la Red, hay inmensas posibilidades, pues te permite buscar contactos, realizar entrevistas o localizar especialistas en determinadas áreas sólo haciendo un clic.
  6. Un inmenso equipo de correctores. Cuando te equivocas tienes miles de personas listas para avisarte al minuto y poder rectificar, actualizar o completar informaciones.

Desde el punto de vista más profesional y personal, también hay un buen puñado de ventajas:

  1. Logras una marca personal. El periodismo de hoy se dirige hacia el fomento de las firmas de los periodistas por encima de los medios para los que trabajan. Para lograrlo, Twitter es ideal.
  2. Desarrolla tu capacidad de debatir, sólo con una única arma: los argumentos en 140 caracteres. Hasta hace poco, los periodistas no teníamos la posibilidad de escuchar tan de cerca a nadie con una opinión opuesta a la nuestra. Ahora, debemos batirnos el cobre ante el teclado para defender nuestras posiciones.
  3. Una cura de humildad. Twitter es el paradigma de la pérdida por parte de los periodistas del control absoluto de la información. Ahora no somos los únicos ‘privilegiados’ que podemos informar sobre un asunto. Eso nos obliga a ser aún mejores, a contrastar y contextualizar todo ese mar de datos y a seguir siendo necesarios en el análisis de la realidad.
  4. Nos humaniza. Una de las cosas que se nos echa en cara a los periodistas es ese aislamiento de la realidad… Con Twitter nos damos de bruces con las verdaderas preocupaciones de los potenciales lectores, sabemos lo que quieren y eso nos ayuda a la hora de afrontar determinadas informaciones.
  5. Un aprendizaje continuo. Todos los días se aprende algo en esta red social y eso nunca puede ser negativo. A la velocidad a la que evoluciona el ecosistema mediático, los periodistas estamos obligados a reciclarnos. Adaptarse o morir.

Estas son las once ventajas de Twitter para los periodistas que he querido resaltar. Con esta nueva herramienta (u otras que surjan) tenemos un gran reto por delante. Es cierto que también tiene sus inconvenientes. Pero eso lo dejaremos para otro post…

¿Qué ventaja añadirías tú a esta lista?

Actualización: Lo prometido es deuda. Aquí les dejo el post del compañero Blogdebori en su blog sobre los 10 usos periodísticos de Twitter. Hay algunas coincidencias y otros puntos complementarios. Enriquecedora la experiencia.

Publicado en por Jesús Martínez González in Internet, periodismo, web 2.0 Deja un comentario

La fuerza del 15-M en Jaén

El pasado domingo Jaén, mi ciudad, dio una lección. Lo hizo después de que más de 4.000 personas ‘indignadas’ salieran a la calle para clamar por un futuro justo. Al margen de la necesidad de una concreción en las propuestas, es un paso de gigante en una sociedad como la jienense, tan criticada por su inacción. Aquí os dejo el pequeño artículo que he firmado hoy en el periódico:

‘La fuerza del 15-M (en Jaén)’

En una sociedad como la jienense, tantas veces vilipendiada por su adormecimiento y conformismo, el grito pacífico de miles de personas en la calle por un futuro digno es una magnífica noticia. Sí, lo reconozco, fue emocionante ver la Avenida de Madrid repleta de almas clamando por un cambio en una democracia que, en muchos aspectos, es claramente mejorable. Ya es un paso histórico que un movimiento nacido de la ciudadanía, haya sabido despertar la indignación ante un sistema injusto y conseguir una participación en Jaén que ya quisieran organizaciones con decenas de años de historia. La del pasado domingo fue una demostración de fuerza considerable y también una lección a aquellos que solventaban el ‘marrón’ con generalizaciones injustas y equivocadas. Pues lo de ayer no fue una manifestación de ‘perroflautas’ y ‘hippies’ sino de familias, pensionistas, jóvenes y niños, de personas anónimas. Fue, ante todo, una demostración de que la indignación no tiene clases ni etiquetas.

Pero mientras la ola crece, los representantes públicos (no sólo políticos) siguen algo desconcertados. Las reglas del juego establecidas, aquellas con las que ellos se sentían demasiado cómodos, están cambiando y la pelota la tienen en su tejado. Los ciudadanos exigen respuestas y cambios. Están obligados moralmente a darlas.

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, crisis, política, sociedad Deja un comentario

El volcán social estalla… ¿Y ahora qué?

La crisis económica ha pasado a ser una crisis social. Las cifras con las que se llenaban informativos y periódicos a diario se han tornado en indignación popular. El ambiente social se hace, por momentos, irrespirable. El volcán social está en erupción y la clase política no es capaz de controlarlo. Uno de los ejemplos que ha sucedido en los últimos días es el ataque sufrido por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, por unos exaltados que tomaron como excusa la decisión de trasladar el lugar para los conciertos del Día del Orgullo Gay para acosarlo a las puertas de su propia casa.

Varios factores influyen en este estallido social. Por un lado, una crisis económica que ha hecho que el estado del bienestar tal y como lo hemos conocido hasta ahora esté haciendo aguas. Por otro, la indignación de los ciudadanos ante un sistema injusto, basado en una pirámide en la que los de abajo no tienen ningún poder de decisión, más allá de meter una papeleta en las urnas cada cuatro años. Ambos ingredientes unidos hacen un cóctel explosivo que, por ejemplo, ha hecho que un movimiento pacífico y conciliador como el ’15-M’ haya sufrido una deriva más que peligrosa, hasta ahora inaudita. Sobre este asunto, suscribo muchas de las ideas que plantea el hijo del alcalde de Madrid en un artículo que publica hoy en el diario El País.

La erupción del volcán irá a más y sus consecuencias serán impredecibles si la clase política no toma cartas en el asunto. Ellos deben ejercer su responsabilidad y no mirar para otro lado intentando sólo deslegitimar este movimiento, pues de esa forma sólo alimentará aún más la indignación. Humildad es uno de los ingredientes necesarios para afrontar una situación que ha llegado a un punto de no retorno. Deben apagar el fuego con acciones que convenzan, con diálogo y no sólo con una polarización social y política que no hacen más que azuzar. En este mes no ha habido ni un movimiento para acercar posturas. Ni uno solo.

Pese a los intentos de los miembros del movimiento 15-M por tratar de deslegitimar a los que utilizan la violencia para lograr los objetivos, se hace harto complicado diferenciar. Prácticamente todas las acciones pacíficas se han convertido, directamente, en ataques que demuestran la intransigencia que ellos mismos denuncian a diario, como el zarandeo de hoy al coordinador federal de IU, Cayo Lara, o el bloqueo de la entrada al Parlamento de Cataluña, que ha obligado al presidente catalán, Artur Mas, a llegar en helicóptero. Por eso, no creo que este clima de tensión social sea la vía más idónea para resolver una crisis de valores fraguada desde hace muchos años. He defendido durante las últimas semanas el espíritu de las acciones de un grupo de ciudadanos indignados con un sistema a todas luces injusto. Pero no puedo legitimar, bajo ningún concepto, la deriva que están tomando los acontecimientos. La violencia no es la salida, por mucha indignación que se sufra. Porque una democracia imperfecta se cambia desde actitudes democráticas. Lo contrario no se entendería.

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