En mi blog ‘Entre Líneas’ del periódico Viva Jaén
La política hace extraños compañeros de cama. Ayer lo demostraron PP e IU que en la doble sesión plenaria en el Ayuntamiento vivieron un episodio de amor interesado inaudito en los últimos años de gobierno de coalición de izquierdas en la ciudad de Jaén. Los ‘populares’, conscientes de que la única salida para sacar adelante asuntos es arrancando el apoyo de los dos ediles de IU, cambiaron de estrategia. Varias semanas después de un duro enfrentamiento a cuenta de la protesta por los árboles del tranvía y del nombre del Recinto Ferial ‘Alfonso Sánchez Herrera’ –IU se abstuvo, finalmente, en uno de los puntos decisivos de la moción del PP-, el grupo mayoritario se lanzó a los brazos del portavoz de IU, José Luis Cano, sabedores de que eran factibles acuerdos.
_______________________________
Más en el blog ‘Entre Líneas’
Amores interesados
El consenso político, ¿una utopía?
En mi blog ‘Entre Líneas’ del diario Viva Jaén
En la vida pública, sus representantes tienen la responsabilidad de defender los intereses generales de los ciudadanos y no los particulares y partidistas. En una democracia en la que este principio esté claro, el consenso en los grandes proyectos debería ser el que rigiera en la toma de decisiones de los distintos gobiernos. En el plano más local, el diseño urbanístico o el desarrollo de los grandes equipamientos clave para una ciudad son dos de los asuntos en los que no debe haber fisuras y en los que las siglas deben apartarse para consensuar e ir de la mano.
__________________________
Más en el artículo ‘En Busca del Consenso’
Más asesores públicos… una inmoralidad
El bajo perfil político

Decía el historiador y político británico Thomas Macaulay: “El político debe hablar y obrar muchas veces sin haber leído”. Está claro que la formación académica no es un requisito indispensable para ejercer la política, aunque sí un factor para que el nivel medio de los dirigentes sea mayor del que es. En el caso de España, no así en otros países europeos, la realidad es elocuente: la mayoría de los alcaldes y concejales sólo cuenta con la EGB, la ESO o el graduado escolar.
Lo dice un estudio del propio Ministerio de Política Territorial del Gobierno, que define el perfil de los políticos locales. Los datos son reveladores: sólo el 22,56% de los alcaldes tiene estudios elementales; el 13,01% han estudiado Bachillerato superior, BUP, Bachiller LOGSE, COU o PREU; un 9,5% han estudiado Formación Profesional; y un 13,28% cuentan con una licenciatura o doctorado. Pero llama la atención que otros dos de cada diez se negara a desvelar su nivel de formación, lo que invita a pensar que no saldrían muy bien parados, precisamente.
El panorama es desolador, puesto que demuestra que la competencia de la clase política está en horas bajas. Ser concejal o alcalde de un ayuntamiento español no es una tarea fácil y requiere, en muchas ocasiones, de una base formativa importante. Sin embargo, desde los propios partidos se banaliza y ‘colocan’ en sus listas para las elecciones a personas populares, cercanas o, simplemente, a fieles sin tener verdaderamente en cuenta su capacidad o su potencial perfil político.
Se trata de personas que, gracias a la política, ganan más dinero y tienen infinitamente más poder que en condiciones normales. Pero, este déficit es aún más grave cuando se constata, con el paso de los años, la tendencia de los partidos a recuperar a concejales o alcaldes para saltar a la política autonómica o nacional, con el consiguiente riesgo.
El bajo perfil de la clase política, y su progresiva caída en los últimos años, es un fenómeno que habla muy mal de la joven pero consolidada democracia española. La política se ha desvirtuado con una profesionalización y un amiguismo que hace huir a los más válidos.
Hay alguien peor…
Dice el refrán popular: “Mal de muchos, consuelo de tontos”. Es lo que podría pensar la alcaldesa de Jaén, Carmen Peñalver -que ha tenido que enfrentarse, durante los dos años en los que ha estado al frente de la capital, a una deuda millonaria (más de 300 millones de euros) y un déficit entre gastos e ingresos que raya lo indecente (56 millones de euros)- después de contemplar que Jerez está en una situación similar. Las cuentas del Consistorio jienense hicieron saltar todas las alarmas en Sevilla, en la Consejería de Economía, que ‘obligó’ al equipo de gobierno a elaborar un Plan de Saneamiento que enjugara unos números rojos que en la empresa privada hubieran acarreado la bancarrota.
Sin embargo, Jerez cuenta con unas cifras algo peores. Tiene un remanente negativo de tesorería de 353 millones de euros y un déficit presupuestario de 38,5 millones de euros. Este escenario –muy similar al de Jaén- ha hecho que propongan medidas que supondrán un ahorro de 17 millones de euros con prejubilaciones, recortes de sueldos, eliminación de servicios públicos voluntarios y reducción del coste de otros servicios básicos.
Jaén aún no ha llegado a los límites de ‘tocar’ la plantilla (conformada por, nada más y nada menos, que 1.575 trabajadores), una patata caliente con la que nadie se quiere quemar. Sin embargo, las dificultades económicas y los escollos para conseguir financiación (es la peor época para acudir a las entidades financieras y más con esa carta de presentación) siguen apretando. ¿Hasta cuándo se resistirá?






















