Ser pesimista es 'cool' y otros mitos del montón

Ser optimista es de ilusos y empuñar el pesimismo como arma es de inteligentes, de mentes privilegiadas que ven la realidad tal y como es, que no venden humo... Bla, bla, bla. Seguro que lo habéis oído/leído alguna vez y más en esta etapa convulsa que vivimos, en los que tratar de poner la vista en el lado brillante Read more

La dura batalla por recuperar la esperanza

Era marzo de 2008. Aún estábamos al comienzo de una casi eterna travesía en el desierto. Nada hacía presagiar lo que aún quedaba por llegar (y por sufrir). Fue en ese punto de la historia, de nuestra historia, donde surgió un carismático senador negro en EEUU que repetía una y otra vez una palabra: Hope. Sus discursos estaban repletos Read more

El 'poder' de los lectores en eldiario.es: ¿Un arma de doble filo?

Que los periodistas recuperen el control de los medios, y volver a mirar de nuevo a los ojos al lector. Es lo que se reclamaba a gritos en una de las mayores crisis de credibilidad que se recuerdan en los medios y que han hundido a los periodistas como los profesionales peor valorados de la sociedad en nuestro país. Read more

Las pequeñas alegrías con las que no dejar de luchar

Ese pensamiento con el que ríes sin parar. Ese café eterno para compartir una esperada conversación. Esa canción maravillosa que suena en el ordenador y que te empuja a bailar y cantar sin más. Ese paseo por calles aún por descubrir. Ese nuevo reto conseguido. Esa reconfortante sensación del trabajo bien hecho. Ese abrazo en el momento en el que más lo necesitas. Esa mirada de Read more

La marca del periodista: ¿Y si se pagara por firmas y no por medios?

La marca personal es uno de esos conceptos manidos hasta la saciedad, repetido en infinidad de congresos y jornadas endogámicas, utilizado por un buen número de esos gurús que siguen sentando cátedra sobre cómo hacer periodismo detrás de la mesa de un despacho. Es, quizás, uno de los máximos exponentes de ese humo que envuelve en demasiadas ocasiones a Read more

elecciones

Redes sociales como ‘juguetes’ electorales

Llegaron las elecciones y el desembarco de políticos en las redes sociales fue enorme. Muchos de ellos se subían al carro casi por obligación, pues allí había que estar para, al menos, dar la imagen de cercanos, abiertos y transparentes. Esa demanda de los ciudadanos que parece tan sencilla y complicada de cumplir. Se volvieron hiperactivos, con un bombardeo inaguantable. Colmaron la red Twitter de ‘hashtags’, convirtiéndolo casi en una carrera a ver quién lograba mayor repercusión a través de los ‘temas del momento’. El PP, incluso, llegó a pedir a sus simpatizantes que pusieran a disposición del partido sus cuentas de redes para trasladar los mensajes de campaña. Las redes se convirtieron en nuevos púlpitos desde los que lanzar ‘mini-mítines’.

Los comicios concluyeron y lo que muchos se temían ha empezado a ocurrir. Llegan las primeras bajas, como la del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, que cerró ayer sus cuentas de Twitter y Facebook admitiendo que eran un instrumento de campaña electoral. Y llega la inactividad a muchas cuentas. ¿En cuáles? Es evidente que la exposición a la sociedad que supone entrar en las redes es más peligrosa en los que ostentan el poder. Por ello, son más en el PP los que han levantado el pie del ‘acelerador social’. Soraya Sáenz de Santamaría, cuyo ritmo de publicación no puede ser más pobre, Esteban González Pons, que lleva desde finales de noviembre sin publicar ni un solo tuit…

Excepciones las hay tanto a nivel local como nacional. Los líderes de los dos grandes partidos PP y PSOE mantienen su actividad intacta, aunque sin grandes aportaciones. Pero no es, ni mucho menos, suficiente. El surgimiento de las redes sociales facilitó la transparencia y la apertura que reclamaban los ciudadanos a políticos o instituciones. Era (y es) una forma eficaz y útil de eliminar de una vez los intermediarios, de pisar la arena para escuchar, para debatir, para aprender. No es suficiente porque lo que exige la sociedad es mucho más. Es bajarse de la atalaya para escuchar las demandas de los que los votaron y los que no. Las redes no pueden ser nunca objetos de usar y tirar de cara a las campañas electorales, pues no sólo es un juguete sin más, sino que es el espacio de debate democrático para muchos ciudadanos.

Publicado en por Jesús Martínez González in Internet, política, web 2.0 Deja un comentario

El debate Rajoy-Rubalcaba: un nuevo insulto

Se acercan las elecciones generales y de nuevo se negocia entre los dos grandes partidos una pantomima en forma de debate, en la que los periodistas nos convertimos en meras marionetas y los ciudadanos en simples espectadores de algo pactado y acordado hasta el último punto. Para mí, es un fracaso que demuestra cuán viciado está nuestro sistema democrático. Lo comentaba ayer en Twitter con la periodista de ABC, Esther Palomera. Pero vayamos por partes…

La primera mala noticia radica en la reducción de los debates. Se va a pasar de dos que hubo en 2008 entre Zapatero y Rajoy a tan sólo uno, tras la exigencia del líder popular. Hace ahora casi cuatro años se ‘arrancó’ el compromiso de ambos líderes para celebrar dos encuentros, después del parón en los años en los que el presidente Aznar ocupó La Moncloa. En esta ocasión se da un nuevo paso atrás que, de forma incomprensible, ha sido aplaudido por la propia Academia de la Televisión. Su presidente, el periodista Manuel Campo Vidal, cree que es una “buena noticia” que se celebre algo que tendría que ser una obligación constitucional. Incluso va más allá y felicita a los dos candidatos y de forma especial a Rajoy, porque es, en teoría, el que más tiene que perder a tenor de los resultados de las encuestas. Es decir, no sólo se aceptan con resignación las exigencias de la clase política, sino que se les alaba que cumplan con una obligación democrática en su peor momento de credibilidad pública.

Como periodista, lamento profundamente la vergonzante utilización de los profesionales por parte de los partidos por dos razones. Primero, porque se va a permitir que sean los equipos de campaña quienes elijan entre un buen puñado de nombres el que estimen oportuno en un repugnante juego, que representa un insulto primero para los ciudadanos y, particularmente, para una profesión que paga ahora el precio de la peligrosa cercanía con el poder durante años. Segundo, por el nulo peso que tendrá el profesional y su criterio en esta nueva cita. No será un verdadero moderador que reparta el ‘juego’ y elija los temas de debate más interesantes sino un simple robot con un cronómetro y un pinganillo que se dedicará a cumplir con el turno de palabra impuesto sin más. Se trata, desde mi punto de vista, de otro ninguneo a nuestra profesión, que va a ser digerido como tantos otros. Una concesión que se une a las muchas que ya hemos hecho en unos años de convivencia y que han sumido al periodismo en uno de sus peores momentos de credibilidad.

Y desde el punto de vista del votante será una pantomima pactada y encorsetada, en la que se decidirá hasta el color de las mesas o la altura de los sillones. No se trata de algo exclusivo de la democracia española, pero debemos luchar para conseguir que los debates no se conviertan en un nuevo insulto a la sociedad. Si no lo hacemos, seguiremos siendo cómplices de los abusos.

 

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, elecciones, política 2 Comentarios

¿Debe Zapatero convocar elecciones ya?

Las voces que exigen un adelanto electoral suben de tono. No sólo desde la oposición, sino desde el propio Gobierno y el PSOE. Hay serias dudas sobre si sería conveniente agotar toda la legislatura en la situación de extrema fragilidad del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. A este coro se unió ayer el diario El País que, con motivaciones económicas y empresariales o sin ellas, dio el mayor golpe a un Gobierno socialista desde hace muchos años con un editorial durísimo en el que exigía poner fin a un ciclo que está agotado en la práctica.

Yo sigo teniendo mis dudas sobre si sería lo correcto, teniendo en cuenta la especial vigilancia a la que nos tienen sometidos los mercados, que exigen reformas ya, algo que con un adelanto electoral sería imposible. Para tratar de dilucidar si lo idóneo es decidir agotar la legislatura o convocar comicios antes de noviembre, voy a desgranar las razones para ambas y tratamos de ponerlo en una balanza.

¿Cuáles son las razones que obligan a un adelanto electoral?

  • La insostenibilidad de Zapaatero. Ha perdido toda la credibilidad. Después de una gestión nefasta de esta crisis, con un optimismo exacerbado que ha sacado de quicio a propios y extraños, su capacidad para afrontar estos decisivos meses con los mercados arremetiendo día tras día es más bien escasa. Se ha dejado por el camino, claramente, la confianza de los españoles para luchar contra un recrudecimiento de los ataques especulativos de los mercados. Ni los ciudadanos, ni sus propios compañeros, ni sus votantes creen que pueda afrontar con garantías este desafío.
  • Una bicefalia injustificable. Hoy hay en este país un presidente en retirada y un candidato que a ocho meses vista ha anunciado la fórmula mágica para crear empleo y salir de este atolladero. No creo que sea de recibo que hagan esperar a los españoles todo este tiempo para poner sobre la mesa medidas que Rubalcaba, como hombre de confianza de Zapatero en los últimos años, tendría que haber puesto en marcha. Pero ese es otro debate…

Y frente a estas razones a favor, hay una muy importante en contra:

  • El mensaje que se le lanza a los mercados. Llevan semanas atacando ferozmente a la deuda española y la estabilidad del país, exigiendo más reformas y más profundas. Siendo o no justo que estos especuladores marquen la agenda política y económica, es evidente que la celebración de los comicios pospondrían estas decisiones ‘sine die’. Ello podría acarrear una mayor desconfianza en un momento extremadamente delicado.

Poniéndolo en una balanza, aún sigo teniendo serias dudas. Sobre todo, por lo impredecible de la reacción de los mercados. No creo que a estas alturas haya dudas sobre la escasa (por no decir nula) credibilidad de Zapatero. Es posible que esta circunstancia pese más que los posibles efectos en las finanzas españolas. Pero aún así, sigo temiendo un recrudecimiento de los ataques especulativos.

Y tú, ¿lo tienes claro?

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, crisis, política 1 Comentario

Aviso a la política del insulto

Al fin, la radicalización política ha tenido un castigo. Ese extremismo en el que vivimos, ese trincherismo que no sólo reina entre los partidos políticos, sino que se ha trasladado a la sociedad, ha sufrido un varapalo necesario, que espero siente un precedente. Miguel Ángel Rodríguez, una de las lenguas más dañinas y maleducadas del panorama político español, ha sido condenado a pagar 30.000 euros por llamar hasta en dos ocasiones “nazi” al doctor Montes, tras el caso de las supuestas sedaciones excesivas en el Hospital Severo Ochoa de Madrid.

A pesar de la reacción del que fuera alto cargo del presidente Aznar, que lejos de arrepentirse sigue empeñado en engrosar su lamentable currículum, espero que sentencias como esta (porque estoy convencido de que habrá más) sean ejemplarizantes y supongan un serio aviso para aquellos a los que gusta bordear o, directamente, traspasar todas las líneas rojas. Porque es insostenible la espiral en la que está inmersa la política en todos los frentes, con el insulto fácil, el ataque al enemigo sin rastro de las propuestas…

Algunos analistas lo achacan a la cercanía de las elecciones municipales, dentro de una estrategia que persigue incrementar la tensión y lograr de esa forma una mayor movilización en un electorado decepcionado y desanimado. Es posible que el acelerador del insulto esté pisado a fondo en estos últimos días, pero todo esto viene de lejos.

Pero, ¿es eso lo que realmente quieren los ciudadanos en mitad de una crisis social y económica brutal? Que los ‘números’ 2 de los dos grandes partidos afilen sus espadas todos los fines de semana y salgan a la palestra para hablar de cobardía de unos o para calificar de ‘payasetes’ a otros. Que los debates se circunscriban exclusivamente al ‘Y tú más’. Que en el momento más delicado de los últimos años no haya unidad sino reproches continuos. Que absolutamente todo sea utilizado como arma arrojadiza con el contrario… ¿Es lo que se merecen? Claramente, no. Espero que, aunque sea a través de los tribunales, los jueces puedan frenar esta lamentable tendencia que no hace más que profundizar el desapego de la ciudadanía con sus políticos.

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, política 1 Comentario

La impunidad de la clase política

Los partidos políticos no dejan de sorprendernos. Elaboran códigos éticos y de buena conducta, llevan por bandera su lucha contra la corrupción, se dan golpes de pecho por ser escrupulosos con la legalidad. Y resulta que el grueso, en mayor o menor medida, llevan en sus candidaturas a personas imputadas por diversos delitos. Cohecho, prevaricación, delito electoral… Más de cien candidatos que vuelven a demostrar la falta de respeto de los partidos hacia los han de votarlos en las urnas. No sólo no luchan para dejar de ser el tercer problema para los españoles, sólo por detrás del paro y la crisis económica, sino que se esfuerzan por evitar que cambie.

Y las excusas no tienen desperdicio. En casos como el de Camps en Valencia, el PP recuerda que sólo están imputados pero que hay que creer en la presunción de inocencia (sólo con lo que se ha conocido a través de los medios debería ser suficiente para retirarlo, sin más). En el PSOE aseguran que no hay corrupción mientras, directamente, no metan la mano en la caja para enriquecerse personalmente (se les olvida el detalle de que enriquecer a otros de manera ilegal también es un delito flagrante y penoso).

Miren, sería totalmente injusto tachar a todos los responsables públicos de corruptos, como lo sería decir que todos los periodistas somos unos manipuladores o que todos los funcionarios son unos vagos. Todas las generalizaciones acaban por meter en el mismo saco a todos. Sin embargo, no nos equivocamos si decimos que la política está seriamente manchada, que necesita una regeneración total, que la separación de la sociedad es tan alarmante que debería sonrojar a más de uno. La noble acción política, esa que existe para hacer más fácil la vida a los ciudadanos, vive los peores momentos de las últimas décadas.  Ha pasado de ser la solución a convertirse en el problema.

Los partidos se sienten impunes, como si sus acciones no tuvieran respuesta alguna. En esto hay unos responsables directos: los votantes. Sólo habría que hablar verdaderamente ante las urnas. Es el único lugar que queda para obligar a una regeneración absolutamente imprescindible.

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, política 2 Comentarios