Cuando las redes sociales comenzaron a crecer de manera exponencial, los usuarios representaban el único baremo fiable para valorar la buena marcha económica de las empresas. No había ingresos y para seguir mejorando y creciendo se necesitaba inversión externa que empujaba casi hacia el infinito la valoración de las marcas. Ahora, unos años después, esos que pusieron el dinero encima de la mesa quieren ingresos, quieren un modelo de negocio estable y urgen a sus jóvenes fundadores para que lo diseñen ya. El tiempo se agota.
El punto de inflexión ha sido la salida a Bolsa de Facebook, con una valoración absolutamente desmedida y sin un negocio estable para el móvil. El modelo de publicidad no termina de convencer a esos inversores que desde mayo han huido hasta hundir el valor de la compañía desde los 38 euros de salida a los 17 euros que llegó a principios de este mes de septiembre y que, hasta ahora, es su suelo. La desconfianza es creciente y las soluciones mágicas siguen sin llegar. Pese a que existen buenas perspectivas, no sólo en la plataforma general sino en el móvil (principal talón de Aquiles), se trata de un toque de atención muy serio a una empresa cuyo valor era cien veces los beneficios del pasado año 2011.
Como era de esperar, el ‘efecto arrastre’ ha alcanzado a otros actores del mundo 2.0. Es el caso de Tumblr, cuyos inversiones presionan, como explica en Business Insider, al equipo directivo para que pongan en marcha la máquina de ingresar dinero. Los posts promocionados o las ofertas a desarrolladores no han surtido efecto en el momento más delicado. Las palabras de uno de los responsables de producto no pueden ser más acertadas: “Las valoraciones económicas se han de justificar ahora. Antes era como, usted tiene una gran cantidad de usuarios, eso es genial; ahora es como, bueno, ¿qué vamos a hacer con ellos?”. Hoy la compañía fundada por el joven David Karp y cuya valoración supera los 1.000 millones de dólares.
No son los únicos casos. Las dudas se ciernen sobre Twitter, que no consigue encontrar la fórmula para esos ingresos. Mientras tanto, en el río revuelto 2.0, Linkedin es la única que ha logrado establecer un sistema que logra mejores resultados y es algo más estable que el resto.
¿Quiere esto decir que la burbuja se va a pinchar, que las redes sociales son un gigante con pies de barro? No lo creo. Todas estas empresas tienen dos activos muy potentes: millones de usuarios entregados a su uso y una cantidad ingente de datos para lograr una mayor segmentación y efectividad en la publicidad. Pero sí es cierto que los nervios se intensifican de los creen que ha llegado el momento de convertir un fenómeno social, en un fenómeno económico. Y sin ingresos no hay futuro.
(La imagen es de Clasesdeperiodismo)































