La historia se repite. El flamante presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, vuelve a huir de los periodistas. En su comparecencia ante los medios de comunicación para presentar el nuevo Ejecutivo no duda en dejar con la palabra en la boca a los profesionales que se encontraban en La Moncloa. Llega a balbucear: “Sólo preguntas técnicas”. Y tras un momento de duda, desaparece de escena sin más, recordando a la campaña electoral pasada (en la que no convocó ni una sola rueda de prensa con los periodistas de su caravana, con los que sólo se reunió una vez de manera informal) o a la última legislatura.
Los periodistas han vuelto a ser ninguneados por un responsable público que se esconde ante la opinión pública en un momento tremendamente importante, con toda España (y Europa) pendiente de los que librarán la batalla en una coyuntura económica muy delicada. La transparencia es, en los tiempos que corren, una reivindicación ciudadana (y no sólo periodística). A quien se le niega la información no es sólo al profesional al que se le tapa la boca en una comparecencia informativa, sino al resto de los ciudadanos, los que lo votaron y los que no. Es una falta de respeto que no se debería aceptar y contra la que se tendría que ser mucho más beligerante.
Pocos cambios en el estreno en tareas de gobierno de un responsable público que durante muchos años ha obviado a los periodistas una y otra vez. No en vano, hasta la prensa extranjera le ha exigido más diálogo con los profesionales de la comunicación. Pero no sólo hablamos de él puesto que son muchos los políticos (de todos los colores y tendencias) que han sentido la tentación de ningunear sin más a los responsables de trasladar la información a la ciudadanía (vean los dos vídeos de abajo, sacados de este post de 1001medios).
Hace meses la red estalló con la campaña ‘Sin preguntas no hay cobertura’, a través de la cual muchos directores de medios de comunicación anunciaban su compromiso para erradicar de una vez estas prácticas. Hoy los profesionales volvemos a aceptar como parte de nuestro trabajo que haya responsables públicos que nieguen a los ciudadanos el derecho constitucional a la información.
Las ruedas de prensa sin preguntas, las reprimendas públicas (y privadas) de políticos a periodistas por preguntas incómodas o los debates políticos en los que el periodista es una marioneta no son más que pruebas fehacientes de los abusos políticos. Es una demostración más de que trabajamos un oficio en el que la falta de unión de sus integrantes y la existencia de grandes intereses económicos de las empresas del sector nos hacen perder más y más terreno. Suma y sigue…
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Los vídeos más lamentables de otros políticos:


























