Pobre banca
El golpe de gracia
Cuando parecía que el cinturón no podía contar con más agujeros; cuando la capacidad de sacrificio estaba al límite; cuando los españoles se encontraban superando los sustos de estos dos últimos años… Llega un nuevo mazazo para la economía del día a día. No la de los dichosos mercados financieros, ni la de los organismos internacionales, ni la de los políticos, ni la de los bancos. No, la de los españoles de a pie que van a ver adelgazado, una vez más, su bolsillo por esta injusta crisis económica.
La abusiva subida del IVA, con la que este Gobierno de izquierdas ha cogido de los pies a los ciudadanos medios y los ha sacudido para sacar las últimas monedas de sus bolsillos, y el incremento en el butano (tercera subida en lo que va de año hasta un 14,4 por ciento) y la gasolina hunden un poquito más a las clases medias, mientras las grandes fortunas, los bancos y los que esquivan los impuestos se van de rositas en esta crisis.
¿Dónde está el empeño de este Gobierno por sacar a la luz ese 25 por ciento de economía sumergida? ¿Dónde están las ganas de los responsables públicos por hacer pagar esta crisis a los poderosos y salvar, aunque sólo sea por una vez, a los de siempre? Con una subida de impuestos que pagamos todos en la misma proporción, ¿dónde nos hemos dejado aquello de ‘paga más quien más tiene’? Hoy es el inicio de una nueva etapa del particular vía crucis en que se ha convertido esta crisis.
Rechazo absoluto a la revisión fiscal
El rechazo a la revisión fiscal del Gobierno es unánime entre los periódicos, que en sus editoriales critican la decisión:
DIARIO EL MUNDO – “Presupuestos: El Gobierno hace lo contrario de lo que dice”
DIARIO EL PAÍS: “Cuentas oscuras”
Enésimo traspiés de Zapatero… ahora, con los impuestos

Llevamos semanas escuchando a un enigmático Zapatero advirtiendo de que se deberá desempolvar el concepto de solidaridad fiscal para taponar la hemorragia provocada por el inmenso agujero de déficit que han generado la crisis y su gestión –en la proporción que cada uno crea oportuna-. En todas sus intervenciones había un denominador común: cierre de filas en torno a las clases medias y las rentas bajas. No se cansó de repetir una y otra vez que serían los ricos de este país los que tendrían que aflojar para pagar los planes de reactivación económica o el subsidio de los 420 euros.
Todo se ha quedado en eso, en palabras cuando las señoras Fernández de la Vega y Salgado han comparecido hoy para presentar el proyecto de presupuestos para 2010 y la reforma fiscal. A la postre, tanto anuncio para concluir en algo: los ricos no van a pagar más y la subida no permitirá mayor gasto público. ¿Eliminando la deducción de los 400 euros, de la que se ha beneficiado absolutamente todo el mundo, va a discriminar positivamente a las clases más bajas? ¿Subiendo el IVA dos puntos en artículos al alcance de todos se ‘castiga’ a los que se encuentran más arriba en la escala social? ¿Es ésta una forma justa de repartir el esfuerzo para salir adelante? Está claro que es una forma bastante peculiar de luchar contra los ‘poderosos’ a los que criticó duramente ante la parroquia socialista.
Se ha perdido una gran oportunidad para reequilibrar un injusto sistema fiscal como es el español. El que escribe se había incluso ilusionado con la idea de ver que este país, por fin, iba a proteger a las clases medias con el esfuerzo de los que más tienen. Sin embargo, todo ha quedado en palabrería.
Nadie ha respaldado esta subida de impuestos, que deberá pasar por el tamiz del Congreso, donde Zapatero tendrá que buscar apoyos. Las críticas le llueven hasta de sus ex asesores, como el que fuera ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, que, tras dar la ‘espantá’ y abandonar su escaño en el Congreso, publica en su blog personal un durísmo artículo en el que pone en evidencia las carencias de la reforma. Tras una caída espectacular en la valoración, si el presidente sigue adelante con esta particular reforma fiscal dará un pasito más hacia el precipicio.
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Reflexión: El Síndrome de La Moncloa ha afectado de lleno al presidente Zapatero. Tras cinco años sentado en el sillón con mayor poder del país, ha hecho oídos sordos a muchos de los suyos con tal de sacar adelante sus planteamientos.
Los hombres de negro
Es un secreto a voces: en este país ya nadie se atreve a silbar y son pocos los que tararean. Se pueden contar con los dedos de una mano cuantos osan cantar en la ducha. Todos saben cuál es el motivo de esta oleada de pánico: cuatro letras. SGAE (www.sgae.es). Uno puede estar silbando en el tren y oír una voz a sus espaldas, “usted, el que silba”. Un tipo de negro y con gafas de sol, libretita y lápiz con la punta bien afilada nos llama la atención. “¿Le he oído bien? Estaba usted silbando a Juanes. Van a ser 50 céntimos”.
_______________Toni García, en su columna ‘Bando de Ancha’ en El País






















