Ser pesimista es 'cool' y otros mitos del montón

Ser optimista es de ilusos y empuñar el pesimismo como arma es de inteligentes, de mentes privilegiadas que ven la realidad tal y como es, que no venden humo... Bla, bla, bla. Seguro que lo habéis oído/leído alguna vez y más en esta etapa convulsa que vivimos, en los que tratar de poner la vista en el lado brillante Read more

La dura batalla por recuperar la esperanza

Era marzo de 2008. Aún estábamos al comienzo de una casi eterna travesía en el desierto. Nada hacía presagiar lo que aún quedaba por llegar (y por sufrir). Fue en ese punto de la historia, de nuestra historia, donde surgió un carismático senador negro en EEUU que repetía una y otra vez una palabra: Hope. Sus discursos estaban repletos Read more

El 'poder' de los lectores en eldiario.es: ¿Un arma de doble filo?

Que los periodistas recuperen el control de los medios, y volver a mirar de nuevo a los ojos al lector. Es lo que se reclamaba a gritos en una de las mayores crisis de credibilidad que se recuerdan en los medios y que han hundido a los periodistas como los profesionales peor valorados de la sociedad en nuestro país. Read more

Las pequeñas alegrías con las que no dejar de luchar

Ese pensamiento con el que ríes sin parar. Ese café eterno para compartir una esperada conversación. Esa canción maravillosa que suena en el ordenador y que te empuja a bailar y cantar sin más. Ese paseo por calles aún por descubrir. Ese nuevo reto conseguido. Esa reconfortante sensación del trabajo bien hecho. Ese abrazo en el momento en el que más lo necesitas. Esa mirada de Read more

La marca del periodista: ¿Y si se pagara por firmas y no por medios?

La marca personal es uno de esos conceptos manidos hasta la saciedad, repetido en infinidad de congresos y jornadas endogámicas, utilizado por un buen número de esos gurús que siguen sentando cátedra sobre cómo hacer periodismo detrás de la mesa de un despacho. Es, quizás, uno de los máximos exponentes de ese humo que envuelve en demasiadas ocasiones a Read more

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Ocho preguntas sobre el pago por contenidos on-line

La crisis económica actual le ha dado la vuelta al calcetín mediático de tal manera que todos los conceptos y principios económicos sobre los que se basaba el periodismo están mutando día tras día. La crisis de la inversión publicitaria no ha hecho más que empujar a las grandes cabeceras de periódicos (después llegarán los demás…) a tomar medidas con urgencia. Tras años de debate sobre el pago por contenidos en la red, es ahora cuándo ya se está poniendo en práctica. Lo hicieron New York Times, Wall Street Journal o Financial Times –estos dos últimos, especializados en el área económica- y ahora lo ha hecho también The Guardian para sus aplicaciones móviles. Primero ‘gravó’ a sus usuarios en el iPhone y desde el viernes también a los que acceden desde el iPad.

Y pese a una profunda reflexión, sigo teniendo muchas dudas sobre si esta fórmula es la salida a corto-medio plazo para los periódicos, principalmente, generalistas. No puedo aportar más que dudas y preguntas para tratar de llegar a la solución. Allá van…

  1. Si los periódicos siguen siendo prescindibles para una parte importante de la población, por la desaparición del ‘monopolio’ sobre la información, ¿por qué no trazar una estrategia concreta para volver a hacerse imprescindibles antes de plantearse cómo y cuánto ha de pagar tu lector?
  2. ¿No sería más lógico lograr que el porcentaje de lectores que estaría dispuesto a pagar por los contenidos en la red –en Estados Unidos se sitúa en un bajo 20 por ciento- sea más alto para después plantearse un modelo de negocio paralelo a la publicidad?
  3. ¿Qué sentido tiene colocar un muro de pago cuando las redes sociales inundan internet de contenido?
  4. ¿No es, cuando menos, curioso que un medio –como ocurre actualmente en el Financial Times- lance mensajes en Twitter (una red social gratuita) a través de su cuenta general hacia informaciones que están detrás del ‘paywall’?
  5. En el caso de The Guardian, ¿son más los efectos negativos sobre imagen/audiencia que las 475.000 libras mensuales que calculan van a ganar con este muro de pago para el iPad? ¿No se trata de una manera un tanto irracional de que los usuarios vuelvan a su web, que es gratuita?
  6. Al margen del pago por contenidos, ¿qué otras fórmulas pueden ser viables para la supervivencia del periodismo escrito? ¿El crowdfounding? ¿Exclusivamente la publicidad?
  7. La más importante: Si no hay un contenido propio, exclusivo, de calidad y adaptado realmente al lenguaje de la red, ¿tiene sentido pagar teniendo cientos de posibilidades gratuitas.
  8. Y, además: ¿ese gran contenido por el que pagar se puede hacer con las escuálidas plantillas que hoy tienen los periódicos (grandes y pequeños), después de la dolorosa y vergonzosa criba que se está haciendo con excusa de la crisis?

Como véis, son muchas las dudas que tengo (y, supongo que tenemos…) sobre cuál será el futuro económico del periodismo. Aún así, sobre este debate en torno al pago en internet por los contenidos sí tengo que decir que estoy mucho más cerca de la opinión que tenía (ahora ya, no) el actual director de The Guardian, Alan Rusbridger, que defendía el papel de las grandes cabeceras generalistas como una gran “plataforma de contenido y no sólo en editores del nuestro”, enlazando a otros sitios o publicando tal vez material de otros.

Pese a todo, al menos podemos ver movimientos, acertados o no, en un sector cuyo desesperante inmovilismo lo está hundiendo aún más.

Y tú, ¿estás de acuerdo con el pago por contenido periodístico en la red?

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Otro contenido de interés sobre el tema:

Publicado en por Jesús Martínez González in medios de comunicación, periodismo 1 Comentario

¿Periodistas? No, simples ‘robots tuiteros’

El estallido de las redes sociales y su decisiva influencia en el ecosistema informativo actual ha tenido sus primeras consecuencias. La primera y principal es clara: las grandes corporaciones de medios (que no sus periodistas) han perdido el monopolio y, por ende, el control de una parte considerable del flujo de información diario. ¿Y cuáles han sido los factores más determinantes?

  1. El traslado del poder sobre la información al ciudadano gracias a las posibilidades que ofrecen las redes sociales y las nuevas herramientas tecnológicas.
  2. La potenciación de los periodistas como marcas, haciéndose un hueco casi más destacado que las propias cabeceras para las que trabajan.

Y ante esta situación, ¿qué están haciendo los grandes medios? Directamente, poner todos los obstáculos posibles para frenar ese despegue de sus firmas. El último ejemplo lo dio ayer la Agencia EFE, que ha decidido obligar a sus periodistas a separar claramente sus cuentas profesionales y personales para poder imponer en las primeras sus normas anticuadas y poco adaptadas a la realidad. El documento no tiene desperdicio con medidas como prohibir lanzar alertas informativas a los profesionales (¡en una agencia de noticias!). Hay algunas ‘joyas’ como estas:

 

Esas cortapisas impuestas desde arriba no son exclusivas de la agencia pública de noticias en España. Associated Press tiene un listado extenso de prohibiciones, mientras que en el Reino Unido los periodistas británicos estarán vigilados por la Comisión de Quejas de la Prensa tanto en sus cuentas profesionales como personales.

Y yo me pregunto, ¿es así como las empresas del sector pretenden adaptarse a la nueva realidad? Ha quedado suficientemente demostrado –especialmente y de forma más reciente en las revoluciones de los países árabes- que los periodistas son preferidos por muchos usuarios en las redes a las cabeceras para las que trabajan, que en gran parte de las ocasiones lanzan mensajes impersonales y poco efectivos, más allá de generar tráfico en su web. Por ejemplo, ¿prefieres el twitter de la sección de Política de El País para encontrar un análisis sobre las medidas del nuevo Gobierno o a Fernando Garea y Carlos Cué? ¿Prefieres a Sonia Sánchez o a la cuenta general de La Ser? ¿No prefieres que Maldini te hable de tú a tú para desentrañar las claves de un buen clásico de fútbol? Yo, en la mayoría de los casos, lo tengo claro: las personas frente a las grandes marcas.

Pero lo  más grave es que muchas de esas grandes empresas que antaño animaron a sus trabajadores a que se abrieran cuenta previendo los buenos efectos que tendría hoy deciden censurar por el miedo a perder el control sobre los contenidos y a los supuestos efectos nocivos sobre su imagen. Y lo hacen tratando de luchar contra una tendencia imparable: los periodistas se han convertido en marcas en sí mismos que, gracias a su presencia en redes, dan prestigio a la firma en la que escriben. Pero la realidad es que profesionales que tengan libertad para expresar su opinión u ofrecer una visión distinta no son cómodos para esas compañías que, como ya hemos dicho en muchas ocasiones, han desistido hace mucho tiempo de elaborar realmente información. Sólo quieren ‘robots tuiteros’ a su servicio.

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Actualización: Después de la gran repercusión del post (con más de 90 retuits y 6 ‘Me gusta’ en Facebook), el artículo ha generado un intenso debate en el que también ha querido participar el director de contenidos digitales de la Agencia EFE, Ignacio Esteban. Pese a que lo tenéis en los comentarios, os dejo aquí con el texto íntegro de su comentario. Sigo sin estar de acuerdo con las líneas generales de la guía de redes de la agencia, pero me parece muy interesante tener también su aportación:

Estimado Jesús, gracias por animar este debate. Créeme que hemos tenido mucho debate interno sobre este asunto, y que esta Guía está hecha con buena fe y ha sido consensuada con el Consejo de Redacción de EFE, que representa a todos los periodistas de la Agencia.
Hemos tratado, sobre todo, de proteger las señas de identidad de EFE, especialmente la neutralidad y el rigor, y también cuidar a los clientes de EFE, que son los que nos pagan por estar detrás de la noticia. Nuestros clientes no entenderían que EFE difundiera alertas de forma gratuita mientras ellos pagan su abono.
Por tanto, nuestros clientes serán los primeros en enterarse de una primicia. Y luego estoy seguro de que ellos difundirán por las redes sociales esas alertas, pero lo harán con su marca y con su propia estrategia comercial.
Un cordial saludo.
Ignacio Esteban, Director de Contenidos Digitales de Agencia EFE.

Publicado en por Jesús Martínez González in medios de comunicación, periodismo, web 2.0 9 Comentarios

El peor momento para las empresas, el mejor para el periodismo

Hace unos meses, hablaba aquí de la lenta muerte de la industria del papel en Estados Unidos, punta de lanza del periodismo mundial. Hoy las cifras no hacen más que corroborar que ese proceso se ha acelerado por una razón evidente: la crisis económica y, por ende, publicitaria. Los últimos días del fatídico 2011 y los primeros de 2012 nos dejan dos noticias que auguran unos próximos meses muy difíciles: el cierre del gratuito ADN y el concurso de acreedores voluntario de la editora de Público y La Voz de Asturias.

En el caso especialmente de Público, el proyecto periodístico ha sido un éxito y las cifras así lo atestiguan: los lectores no han dejado de crecer en el peor momento para el sector de la prensa escrita. Pero los costes de una industria propia de un siglo atrás son demasiado grandes para lograr la rentabilidad necesaria con la que lograr la transición papel-web con relativa tranquilidad.


El mercado digital no es suficientemente fuerte como para definitivamente dar el paso de darle prioridad absoluta. Y, entretanto, los ‘tocados’ ingresos en papel sostienen, como pueden, una caída que sería aún mayor sin ese pilar. Estas dudas sobre cuál debe ser el sustento en el corto plazo no sólo surgen en los principales grupos españoles. Prueba de ello es la sorprendente decisión del New York Times que, después de desprenderse de dieciséis diarios regionales en su estrategia ‘digital first’, decide subir el precio del papel un 25 por ciento hasta los 2,5 dólares por ejemplar. Una decisión que ha sido criticada por el experto en medios, Jeff Jarvis, en su blog ‘Buzz Machine’.

Como bien explica en este artículo Silvia Cobo, la transición del átomo al bit está siendo mucho más traumática de lo que se esperaba por ese desplome publicitario. La travesía en la tormenta va a ser muy dura. Pero los datos de consumo de información no paran de crecer. Quedan muchísimos retos por delante, pero para los que quieren matar al periodismo me gustaría dejar claro algo: vivimos el peor momento para las empresas, pero el mejor para el periodismo

P.D. Te dejo http://jesusmargon.com/wp-content/uploads/2012/01/20090502elpepivin_3-244x300.gif

Publicado en por Jesús Martínez González in medios de comunicación, periodismo 2 Comentarios

Diez deseos para el periodismo de 2012

Se acerca el final de un aciago 2011 para el periodismo. La triple crisis, la tormenta perfecta que sufre este oficio ha enseñado su peor cara. Para despedir estos doce meses y dar la bienvenida a 2012, un optimista como yo plantea sus diez deseos. Allá van:

  • Ni un solo despido más. Los propios periodistas hemos vivido en primera persona los despidos de los que tanto hemos informado en los últimos años. Más de 4.400 profesionales han perdido su empleo desde que en 2008 la maquinaria mediática sufriera los primeros síntomas de paralización. Si esta ‘sangría’ no cesa, la calidad de la información, un derecho fundamental y hoy tan devaluado, sufrirá aún más.
  • La recuperación del mercado publicitario. La crisis económica nos ha devuelto a cifras de ingresos similares a las de 1999, siendo los periódicos los más perjudicados por ese desplome. Debe ser Internet la que tome la delantera definitivamente, tras un crecimiento sostenido en este tiempo.
  • Encontrar un modelo de negocio estable para la supervivencia futura. Todos seguimos teniendo dudas sobre los pilares que sustentarán la actividad periodística en el futuro. La publicidad tradicional, los micropagos por contenidos, la filantropía o fundaciones sin ánimo de lucro… Las empresas tienen que dar el paso antes de ahogarse definitivamente.
  • Dejar de ser los peor pagados y valorados. Los periodistas nos hemos colocado en el primer puesto de profesionales universitarios con peores sueldos y condiciones laborales y entre los primeros de los peor valorados por los ciudadanos. Eso, simplemente, debe cambiar.
  • Tomar el control por parte de los periodistas. Hace un par de años el periodista de El País Enric González decía algo con lo que estoy muy de acuerdo: los grandes grupos mediáticos no quieren hacer información. Debemos ser, por tanto, los profesionales los que demos el paso de unirnos para seguir haciendo nuestro trabajo. Ojalá 2012 sea un año en el que se siembre la semilla.
  • Más barreras al poder. Decía el fotoperiodista Gervasio Sánchez que el periodismo vive una “crisis de identidad” motivada por que los periodistas “hemos dejado de cumplir nuestros principios objetivos”, es decir, “hemos dejado de ejercer ese valor importante de vigilar al poder para convertirnos en los amigos del poder”. Esa visión, que es la de muchos, debe ser cambiada con hechos. Sólo así recuperaremos la indispensable credibilidad.
  • Extender la estrategia ‘Digital first’. Lo hizo hace meses The Guardian en Reino Unido y muchos ya lo tienen sobre la mesa. Hoy mantener una industria del papel como principal sustento es un error que lo pagaremos caro dentro de unos años. No tener una estrategia para los próximos cinco años puede llevar a cualquier empresa a la desaparición.
  • Poner el foco en las noticias positivas. Son escasas, de eso no hay duda. Pero también creo que los periodistas y los medios no contribuimos más que a hundir aún más el barco poniendo el acento exclusivamente en las noticias negativas. Para cambiarlo es necesario un trabajo intenso de búsqueda. Pero merece la pena. Es imprescindible.
  • La unidad definitiva contra prácticas y condiciones abusivas. Debe haber una mayor beligerancia contra la ausencia de preguntas en las ruedas de prensa (¿dónde quedó aquello de #sinpreguntasnocobertura?) y contra empleos que representan una esclavitud. Sin esa unión del sector no podremos plantear batalla.
  • Hacerse imprescindibles. Hoy la revolución de la tecnología y las redes nos ha hecho bajar de la atalaya en la que estábamos para demostrarnos que el ‘cetro’ de la comunicación ya no lo tenemos los medios. Durante este tiempo hemos aprendido a escuchar y a ser humildes. Ahora nos toca hacernos imprescindibles por nuestro trabajo diario.

Algunos de estos deseos son casi una utopía. Pero como decía George Bernard Shaw: “Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él”.

Es tu turno. ¿Qué deseos tienes para 2012?

Publicado en por Jesús Martínez González in medios de comunicación, periodismo 5 Comentarios

Los dispositivos móviles, un reto para los periódicos

Este 2011 al que estamos despidiendo ha sido el año del ‘boom’ definitivo en el consumo de contenidos digitales móviles. Las ventas de teléfonos inteligentes y tabletas se han disparado y todo apunta a que la tendencia no sólo se mantendrá, sino que será al alza. El comercio electrónico norteamericano, punta de lanza en las nuevas tecnologías, o el de la publicidad en Europa crecen de forma importante. Todos toman posiciones para lo que será una de las principales tendencias para el próximo año.

Sin embargo, los periódicos siguen sin tomar el pulso a esta realidad, no sólo por la escasa rentabilidad que obtienen de su presencia en los dispositivos móviles  sino, principalmente, por el poco camino recorrido durante este tiempo. Y una estadística lo dice todo: sólo el 3,6% de del tráfico que recibieron las cabeceras digitales españolas provenía de dispositivos móviles. Aunque superamos a Francia o Alemania, muy atrasados en este tipo de consumo, aún queda una brecha importante con países como Reino Unido (9,8%) o Estados Unidos (6,7%).

Es curioso que los patrones dibujados hoy en los consumidores norteamericanos nos permiten ser optimistas con el futuro de los periódicos locales, hoy ahogados por esta tormenta perfecta en el periodismo.  No en vano, según un estudio del centro Pew Internet, casi la mitad utiliza su terminal para obtener información local. Son las noticias más cercanas las que más se consultan tanto en smartphones como en tabletas.

En los principales retos que tienen por delante los grandes medios de comunicación destaca esa potenciación de lo local, ayudándose de la geolocalización y del ‘boom’ social. A ello se une la publicación de contenidos específicos para estos dispositivos (y no convertirlos en una versión ‘mini’ de la web) y la apuesta definitiva por la publicidad en estos ámbitos, hoy testimonial.

Queda mucho aún por hacer y mucho espacio para crecer.

Publicado en por Jesús Martínez González in Internet, periodismo Deja un comentario