La dura batalla por recuperar la esperanza

Era marzo de 2008. Aún estábamos al comienzo de una casi eterna travesía en el desierto. Nada hacía presagiar lo que aún quedaba por llegar (y por sufrir). Fue en ese punto de la historia, de nuestra historia, donde surgió un carismático senador negro en EEUU que repetía una y otra vez una palabra: Hope. Sus discursos estaban repletos Read more

El 'poder' de los lectores en eldiario.es: ¿Un arma de doble filo?

Que los periodistas recuperen el control de los medios, y volver a mirar de nuevo a los ojos al lector. Es lo que se reclamaba a gritos en una de las mayores crisis de credibilidad que se recuerdan en los medios y que han hundido a los periodistas como los profesionales peor valorados de la sociedad en nuestro país. Read more

Las pequeñas alegrías con las que no dejar de luchar

Ese pensamiento con el que ríes sin parar. Ese café eterno para compartir una esperada conversación. Esa canción maravillosa que suena en el ordenador y que te empuja a bailar y cantar sin más. Ese paseo por calles aún por descubrir. Ese nuevo reto conseguido. Esa reconfortante sensación del trabajo bien hecho. Ese abrazo en el momento en el que más lo necesitas. Esa mirada de Read more

La marca del periodista: ¿Y si se pagara por firmas y no por medios?

La marca personal es uno de esos conceptos manidos hasta la saciedad, repetido en infinidad de congresos y jornadas endogámicas, utilizado por un buen número de esos gurús que siguen sentando cátedra sobre cómo hacer periodismo detrás de la mesa de un despacho. Es, quizás, uno de los máximos exponentes de ese humo que envuelve en demasiadas ocasiones a Read more

La autoayuda barata o cómo ser feliz en 24 horas desde el sillón de casa

Cómo ser feliz en 24 horas con cinco simples pasos; consejos para encontrar la luz al final del túnel desde el sillón de casa y casi sin esfuerzo; el elixir de la felicidad eterna... Desconozco si existen artículos o, incluso, libros bajo estos sugerentes (y tramposos) títulos pero, sinceramente, no sería de extrañar. Por una sencilla razón: la línea Read more

PP

Camps y la degradación política

Un esperpento indignante, una pantomima vergonzosa, un juego sin escrúpulos… La marcha del molt honorable presidente Francisco Camps fue un espectáculo digno de la época de degradación política que nos ha tocado vivir. Como un mártir sacrificado por nosotros y por su partido, reiterando su inocencia y apoyado y respaldado públicamente por los dirigentes de su partido se va para sentarse en el banquillo y tratar de defenderse de una de las acusaciones más graves en un político: venderse por dádivas. Una indignidad absoluta.

Fue el cénit de una bochornosa representación: sonrisas, aplausos, golpes de pecho, abrazos, censura, sacrificio… Al margen del teatro del dimisionario, con una puesta en escena provocadora hasta el final, lo peor es la actitud del PP y su presidente, Mariano Rajoy. Cuando se juega con fuego, al final uno se acaba quemando y es lo que le ha ocurrido al líder de los ‘populares’, que ha demostrado en este tiempo todo menos liderazgo. En su intento por no mancharse las manos, ha permitido que todo acabara en un apaño: o dimites (dos meses después de presentarlo como el mejor candidato) o sufres (más bien, sufren todos) el amargo sabor de la deshonra. Durante estos dos largos años ha tenido oportunidades infinitas para demostrar que en su partido no cabe no sólo la corrupción sino la simple sospecha (hoy Camps es inocente mientras el juez no demuestre lo contrario). Ha sacrificado su imagen y la de su partido, con tal de no ser él quien tomara la decisión de echar al ‘president’. En situaciones límite es cuando se demuestra la capacidad para resolver problemas y Rajoy ha enseñado que prefiere dejar pasar los problemas, antes de afrontarlos con decisión.

Y junto a esta nefasta gestión de esta crisis, me gustaría resaltar la actitud de los ‘populares’, que no han movido ni un ápice su posición respecto al ya ex ‘president’. Es cierto que su inocencia está ahí y que tendrá que ser el juez quien confirme, tras el juicio, que se vendió por cuatro trajes. Pero si se tuviera claro aquello de la asunción de responsabilidades, al menos tendrían reticencias al defender a capa y espada a alguien que, cuanto menos, ha tenido un comportamiento turbio con una trama corrupta. Porque si, finalmente, es condenado por corrupto, quien defendió su honorabilidad (por ejemplo el mismo Rajoy, Aguirre o González Pons) tendrá que dar explicaciones a los ciudadanos.

¿Es este caso equiparable a otros como Faisan o el de los ERE en Andalucía, tal y como han denunciado los dirigentes populares? Hay una diferencia decisiva: en ambos procesos ninguno de los responsables públicos a los que señalan (Griñán, Chaves o Rubalcaba) están imputados por un juez. Marcando claramente esa diferencia, sigo insistiendo en lo mismo: si eso ocurre, debe haber la misma tolerancia cero que para ‘Gürtel’. Porque mientras la clase política siga sin asumir que se ha convertido en un problema para los ciudadanos, la pesada sombra de la sospecha se cernirá, justa o injustamente, sobre ellos.

Pero, al margen de la posición del Partido Popular, una dimisión de este calibre es, al menos para mí, un paso adelante. Lo es porque, dejando a un lado el esperpento organizado para que la vergüenza fuera menor, se trata de la primera caída de un alto dirigente político en los últimos años. Hoy la degradación política es alarmante y la falta de confianza de los ciudadanos hacia sus representantes, creciente. La cultura de la dimisión, muy extendida en otros países más desarrollados que el nuestro, es un símbolo de regeneración. Ojalá cundiera el ejemplo. No sólo por el bien de la política, sino por el de nuestra democracia. 

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, política 1 Comentario

La escasa ‘pasión’ electoral

Lo reconozco, me gusta la política. No la del insulto, los malos modos y la destrucción, sino la de los grandes discursos, la de las propuestas, la de la construcción… Es bien cierto que, lamentablemente, hoy se impone la primera frente a la segunda. Sin embargo, tengo esperanzas (ya saben, optimista convencido) de que algún día todo cambie y los políticos dejen de correr en dirección contraria hacia un camino sin salida.

Pero al margen de mis deseos para el futuro, tenía (y tengo) muchas ganas de vivir la campaña electoral como periodista. No es masoquismo, aunque algunos lo piensen así, sino puro interés profesional. Es la segunda campaña que cubro como responsable de política en Viva Jaén, periódico gratuito para el que trabajo, aunque la primera municipal en Jaén, mi tierra. Y sé que lo hago en el momento más delicado para la política y los políticos (de todos los signos), con su credibilidad bajo mínimos y con una crisis económica que inunda de desilusión todo lo que toca.

Muchos expertos dicen que las campañas y, especialmente, los mítines desaparecerán tal y como hoy los conocemos, pues su objetivo no es otro que tratar de convencer a los que ya deberían tener claro su voto. Sin embargo, tengo la sensación de que ni eso se va a conseguir de cara al próximo 22 de mayo. Y lo digo después de haber asistido a la presentación de las candidaturas de PP y PSOE en la capital jienense, con Javier Arenas y José Antonio Griñán como primeros espadas. Ambos eligieron el mismo formato y casi hasta el mismo lugar. Y junto a esos paralelismos había una nota común: la escasa ilusión entre sus bases.

El último mítin importante que recuerdo en Jaén fue el de Zapatero en la campaña de las generales en febrero de 2008. En ese momento, la crisis no había hecho de las suyas, pero los ánimos eran muy distintos a los que vi esta semana. Y es que, tanto Griñán en el acto en la Plaza de Toros como Arenas en La Alameda no levantaron pasiones. Puede ser lógico que el socialista, en sus horas más bajas, con numerosos frentes abiertos y con unas encuestas que señalan, por primera vez, el cambio de gobierno, no despierte excesivo cariño entre los suyos (pese a estar hablando de una de las provincias fuertes del PSOE andaluz). Pero, el presidente de los populares andaluces, ‘mitinero’ donde los haya y con un discurso más populista, tampoco encendió a los suyos, a pesar de que el viento sople completamente a su favor. Ninguno de los dos lanzó grandes compromisos (no es época para dispendios excesivos, ni caras promesas…), ni fuertes arengas a los suyos. Pocos aplausos, silencios fríos… En definitiva, una respuesta marcada por la desilusión entre los supuestos convencidos.

Desconozco si detrás de esta reacción está la crisis y sus efectos o, directamente, el hastío de la gente hacia sus representantes. Sea cual fuere la razón, debería ser un toque de atención para hacer autocrítica y saber qué están haciendo tan rematadamente mal para perder la confianza y la ilusión hasta de los suyos.

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, elecciones, política Deja un comentario

Aviso a la política del insulto

Al fin, la radicalización política ha tenido un castigo. Ese extremismo en el que vivimos, ese trincherismo que no sólo reina entre los partidos políticos, sino que se ha trasladado a la sociedad, ha sufrido un varapalo necesario, que espero siente un precedente. Miguel Ángel Rodríguez, una de las lenguas más dañinas y maleducadas del panorama político español, ha sido condenado a pagar 30.000 euros por llamar hasta en dos ocasiones “nazi” al doctor Montes, tras el caso de las supuestas sedaciones excesivas en el Hospital Severo Ochoa de Madrid.

A pesar de la reacción del que fuera alto cargo del presidente Aznar, que lejos de arrepentirse sigue empeñado en engrosar su lamentable currículum, espero que sentencias como esta (porque estoy convencido de que habrá más) sean ejemplarizantes y supongan un serio aviso para aquellos a los que gusta bordear o, directamente, traspasar todas las líneas rojas. Porque es insostenible la espiral en la que está inmersa la política en todos los frentes, con el insulto fácil, el ataque al enemigo sin rastro de las propuestas…

Algunos analistas lo achacan a la cercanía de las elecciones municipales, dentro de una estrategia que persigue incrementar la tensión y lograr de esa forma una mayor movilización en un electorado decepcionado y desanimado. Es posible que el acelerador del insulto esté pisado a fondo en estos últimos días, pero todo esto viene de lejos.

Pero, ¿es eso lo que realmente quieren los ciudadanos en mitad de una crisis social y económica brutal? Que los ‘números’ 2 de los dos grandes partidos afilen sus espadas todos los fines de semana y salgan a la palestra para hablar de cobardía de unos o para calificar de ‘payasetes’ a otros. Que los debates se circunscriban exclusivamente al ‘Y tú más’. Que en el momento más delicado de los últimos años no haya unidad sino reproches continuos. Que absolutamente todo sea utilizado como arma arrojadiza con el contrario… ¿Es lo que se merecen? Claramente, no. Espero que, aunque sea a través de los tribunales, los jueces puedan frenar esta lamentable tendencia que no hace más que profundizar el desapego de la ciudadanía con sus políticos.

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, política 1 Comentario

La impunidad de la clase política

Los partidos políticos no dejan de sorprendernos. Elaboran códigos éticos y de buena conducta, llevan por bandera su lucha contra la corrupción, se dan golpes de pecho por ser escrupulosos con la legalidad. Y resulta que el grueso, en mayor o menor medida, llevan en sus candidaturas a personas imputadas por diversos delitos. Cohecho, prevaricación, delito electoral… Más de cien candidatos que vuelven a demostrar la falta de respeto de los partidos hacia los han de votarlos en las urnas. No sólo no luchan para dejar de ser el tercer problema para los españoles, sólo por detrás del paro y la crisis económica, sino que se esfuerzan por evitar que cambie.

Y las excusas no tienen desperdicio. En casos como el de Camps en Valencia, el PP recuerda que sólo están imputados pero que hay que creer en la presunción de inocencia (sólo con lo que se ha conocido a través de los medios debería ser suficiente para retirarlo, sin más). En el PSOE aseguran que no hay corrupción mientras, directamente, no metan la mano en la caja para enriquecerse personalmente (se les olvida el detalle de que enriquecer a otros de manera ilegal también es un delito flagrante y penoso).

Miren, sería totalmente injusto tachar a todos los responsables públicos de corruptos, como lo sería decir que todos los periodistas somos unos manipuladores o que todos los funcionarios son unos vagos. Todas las generalizaciones acaban por meter en el mismo saco a todos. Sin embargo, no nos equivocamos si decimos que la política está seriamente manchada, que necesita una regeneración total, que la separación de la sociedad es tan alarmante que debería sonrojar a más de uno. La noble acción política, esa que existe para hacer más fácil la vida a los ciudadanos, vive los peores momentos de las últimas décadas.  Ha pasado de ser la solución a convertirse en el problema.

Los partidos se sienten impunes, como si sus acciones no tuvieran respuesta alguna. En esto hay unos responsables directos: los votantes. Sólo habría que hablar verdaderamente ante las urnas. Es el único lugar que queda para obligar a una regeneración absolutamente imprescindible.

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, política 2 Comentarios

El periodismo libre, atacado por los grandes partidos

“El periodismo es libre o es una farsa” | Rodolfo Walsh

Era mayo de 1993 y los dos grandes partidos accedieron a celebrar un debate electoral. Pero sacaron todas sus armas para controlar hasta el último detalle. La altura del sillón de Aznar; la presencia de un representante de cada una de las formaciones en la realización del programa, algo a lo que se negaron tanto en Telecinco como en Antena 3; la forma de entrar en el plató a la vez; el tiempo de las respuestas medido con cronómetro… Una pantomima que sólo iba a ser el comienzo de lo que hoy tenemos que sufrir los periodistas y, por ende, los ciudadanos. ¿Y saben por qué? Porque junto a esas exigencias artificiales e infantiles (ya las hubo, aunque no tan enconadas, en el debate Zapatero-Rajoy), PP y PSOE se han sacado de la manga una reforma de la ley electoral que cercena no sólo el libre trabajo en la televisión pública, sino que se atreven a inmiscuirse en la información de las privadas. Y yo creo que por ahí ya no debemos pasar…

Ya se ha dado un paso más. Hasta ahora, impedir la entrada de televisiones para posteriormente emitir una imagen empaquetada y seleccionada al gusto del partido era lo máximo a lo que se habían atrevido. Pero medir hasta el último segundo de información electoral de acuerdo con la representatividad de cada partido tanto en las teles públicas como privadas raya lo inconstitucional. Con esta medida se impide el trabajo periodístico de los profesionales de esas casas y, por tanto, se hurta de una visión libre a los ciudadanos. La Federación de Periodistas alzó ayer la voz, aunque con tibieza, contra esta aberración pero mucho me temo que no surtirá el efecto deseado.

Esta reforma de la ley electoral hará que las campañas electorales se conviertan en una pantomima mucho mayor de la que ya era hasta ahora. Y es que con instrumentos mucho más sutiles, los grandes partidos nos hacen recordar otros tiempos controladores hasta el último milímetroque sería mejor olvidar. Ya está bien  de tener que soportar a diario las exigencias de los partidos que colocan, con mimo, cada día más obstáculos en el camino de un periodismo libre. Basta ya.

Publicado en por Jesús Martínez González in periodismo, política Deja un comentario