Cuando en una entrevista, el protagonista se levanta sin aclarar ni uno solo de los asuntos que hay sobre la mesa se puede concluir sin temor a equivocarse que el periodista no ha hecho bien su trabajo. Es lo que ocurrió anoche en el fiasco que se organizó en TVE con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Compareció ante cinco profesionales de los principales diarios del país (¿y la radio e internet?), que no fueron capaces de entresacar ni un solo titular, ni de aclarar las medidas que se tomarán en los próximos meses, ni de conseguir las explicaciones que se esperaban.
Pero antes de nada, pongamos todo en contexto y centrándonos en lo periodístico. Era la primera entrevista que concedía el presidente tras siete meses en los que ha comparecido en contadas ocasiones y obligado por las circunstancias y en los que se ha llegado a anunciar recortes durísimos en Sanidad y Educación en un comunicado de prensa. Todo un país en vilo no sólo con las medidas tomadas sino con las que aún quedan por venir, al estar un segundo rescate a la vuelta de la esquina. Lo lógico sería que el líder del país se presentara ante sus ciudadanos para aclararlo todo, para dar la cara ante lo hecho y explicar con pelos y señales lo que aún queda por hacer. Eso, como se pueden imaginar, no entraba en el guión con Rajoy y los periodistas debían partir de esa base antes de acudir. Pero, además, el protagonista lo dejó claro desde la primera pregunta: ¿Necesita España un rescate? (Silencio) Eeehhh… Yo no sé si usted ha pedido un crédito alguna vez…”.
#RajoyenTVE está haciendo un esfuerzo mayúsculo en no contestar las preguntas.
— Nacho de la Fuente (@nafuente) septiembre 10, 2012
Por tanto, desde el minuto uno estaba claro que Rajoy comparecía sin mucho ánimo de aclarar ni de entrar de lleno en las preguntas. Reconozco que es un hándicap importante y algo que hace mucho más difícil todo en una entrevista (y lo digo con conocimiento de causa). Es innegable. Pero es aquí donde debería cobrar especial importancia la repregunta, el carácter más incisivo de las cuestiones, la beligerancia de los periodistas… Todo para evitar divagaciones, circunloquios sin sentido, salidas por la tangente o frases hechas que no aclaran absolutamente nada a una audiencia ávida de noticias y de respuestas.
En una entrevista así, los periodistas deberían salir a degüello. Y aquí Rajoy ni se ha despeinado #RajoyEnTVE
— JoséManuel Rodríguez (@rpicallo) septiembre 10, 2012
Justo el estilo de la ya cesada Ana Pastor. Pero, nada más lejos de lo que vimos: ni una sola interrupción para frenar los rodeos, apenas hubo preguntas incisivas, todo absolutamente medido y sin salirse del guión preestablecido. No había titulares en las palabras, ni los cinco periodistas elegidos entre los profesionales de todo un país, y a los que se les supone dotes en situaciones como ésta, los lograban.
¿Cuál fue el resultado? Una entrevista de 50 minutos en ‘prime time’ de la cadena pública estatal –algo que, a priori, resulta impagable- en la que no se aclaró absolutamente nada, en la que no se dieron explicaciones a los millones de españoles que las reclaman… Y en la que el periodismo patrio volvió a sufrir un nuevo revolcón en su particular via crucis. Una pena.
Les dejo con la entrevista. Juzguen ustedes mismos:
























