La dura batalla por recuperar la esperanza

Era marzo de 2008. Aún estábamos al comienzo de una casi eterna travesía en el desierto. Nada hacía presagiar lo que aún quedaba por llegar (y por sufrir). Fue en ese punto de la historia, de nuestra historia, donde surgió un carismático senador negro en EEUU que repetía una y otra vez una palabra: Hope. Sus discursos estaban repletos Read more

El 'poder' de los lectores en eldiario.es: ¿Un arma de doble filo?

Que los periodistas recuperen el control de los medios, y volver a mirar de nuevo a los ojos al lector. Es lo que se reclamaba a gritos en una de las mayores crisis de credibilidad que se recuerdan en los medios y que han hundido a los periodistas como los profesionales peor valorados de la sociedad en nuestro país. Read more

Las pequeñas alegrías con las que no dejar de luchar

Ese pensamiento con el que ríes sin parar. Ese café eterno para compartir una esperada conversación. Esa canción maravillosa que suena en el ordenador y que te empuja a bailar y cantar sin más. Ese paseo por calles aún por descubrir. Ese nuevo reto conseguido. Esa reconfortante sensación del trabajo bien hecho. Ese abrazo en el momento en el que más lo necesitas. Esa mirada de Read more

La marca del periodista: ¿Y si se pagara por firmas y no por medios?

La marca personal es uno de esos conceptos manidos hasta la saciedad, repetido en infinidad de congresos y jornadas endogámicas, utilizado por un buen número de esos gurús que siguen sentando cátedra sobre cómo hacer periodismo detrás de la mesa de un despacho. Es, quizás, uno de los máximos exponentes de ese humo que envuelve en demasiadas ocasiones a Read more

La autoayuda barata o cómo ser feliz en 24 horas desde el sillón de casa

Cómo ser feliz en 24 horas con cinco simples pasos; consejos para encontrar la luz al final del túnel desde el sillón de casa y casi sin esfuerzo; el elixir de la felicidad eterna... Desconozco si existen artículos o, incluso, libros bajo estos sugerentes (y tramposos) títulos pero, sinceramente, no sería de extrañar. Por una sencilla razón: la línea Read more

Rubalcaba

El servilismo de los medios ante la política, la soga definitiva

Uno de los regalos para el periodismo de 2012 que pedí a hace tan sólo unos días a los Reyes Magos era claro: que los medios abandonaran de una vez su cercanía con el poder político-económico que no hacen más que hundirlo sin cesar. Ya sé que es casi una utopía pero, ya saben, por pedir que no quede. Y nada más comenzar este nuevo año, seguramente el más difícil para el periodismo en nuestro país en las últimas décadas, ya tengo muchos ejemplos que demuestran que no se cumplió, ni seguramente se cumplirá. El más sangrante lo vi ayer en El País, que publicó a toda página un reportaje de la candidata a la secretaría general del PSOE, Carme Chacón, y la influencia (negativa) de su entorno  más cercano.

Parto del principio que regía en el Washington Post en la etapa dorada del Watergate: “Congresista borracho en su casa, problema suyo; congresista borracho en los pasillos del Congreso, problema nuestro”. Es decir, cuando las cuestiones personales de un responsable público afectan a su gestión, a sus acciones públicas se convierten en noticiables y, por tanto, en material de interés periodístico. Eso es indudable. Por tanto, el reportaje, habida cuenta de un estilo muy discutible y de algunos aspectos que puedan no gustar, contiene información que se debe conocer, al margen de todo.

El problema radica en que sólo se es capaz de publicar un reportaje así en mitad de una contienda política sobre uno solo de los contendientes. Eso es contar la historia parcialmente, ser tendencioso y decantarse por una parte por intereses que no son precisamente informativos ni periodísticos. Esta cabecera, propiedad del grupo de comunicación líder en España, decidió hace tiempo que su candidato preferido era Rubalcaba y es por esa razón y solo esa que nunca saldrá publicado algo así sobre él. ¿No merecen los lectores de ese periódico el mismo análisis duro y sin contemplaciones del exministro, que lucha para liderar uno de los dos grandes partidos políticos en este país? Y estoy seguro de que material hay de sobra para ello en un personaje cuya carrera política está plagada de sombras que también tendrían que ser desveladas.

Se trata, por tanto, de una utilización burda de un medio de comunicación para un interés partidista-empresarial. Pero lo más grave no es la forma en la que los partidos se ‘apoyan’ en los periódicos de forma descarada (miren la conversación de ayer con tres militantes socialistas en Twitter), pues ha ocurrido siempre al ser un caramelo demasiado goloso para una clase política ansiosa de poder. Lo peor es que las empresas periodísticas (que no los periodistas) se prostituyen sin pasar vergüenza con el único anhelo de que eso sirva para seguir sobreviviendo gracias al supuesto apoyo económico prometido por aquel a quien respaldan.

Pero siguen cerrando los ojos a una realidad: es ese uno de los principales motivos por los que el periodismo y los medios de comunicación están sufriendo mucho más en esta crisis económica. Ese servilismo, esa prostitución de la información no es más que la soga lista para ahogar al oficio más maravilloso del mundo. En la mano de los periodistas está no meter la cabeza en ella.

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Actualización: El colega Barrera (acá @juanlarzabal) ha elaborado un storify en su blog ‘Cableados’ sobre las reacciones al reportaje. Aquí se los dejo.

 

Lección 2.0 para el PSOE (y para todos): el silencio es una nefasta respuesta

Si los errores sirven para aprender la lección, bienvenidos sean. El PSOE (y todos) aprendió, a través de un caso práctico, uno de los principios fundamentales en la gestión de una crisis en redes: el silencio es una nefasta respuesta. Pero vayamos al principio.

A media mañana de ayer, en la cuenta oficial del PSOE se publica un tuit incendiario sobre los candidatos a las primarias: “Con una candidata [Chacón] podemos ir a peor. Y con el otro [Rubalcaba] no vamos a ninguna parte. ¿Qué ha pasado con la cantera?”.  Las capturas, como ésta, corrieron como la pólvora por Twitter, que en casos como estos no tiene piedad. La ola comenzó a crecer y… ¿Qué fue lo primero que hizo el partido? Borrar su tuit para tratar de eliminar el rastro. Pero ya era tarde.

Con el fin de calmar los ánimos y dar una explicación (bastante escueta e insuficiente, por cierto), el responsable de la cuenta del PSOE envió este tuit en el que defendían que había sido un hackeo de la cuenta para atacar al partido. Eso sí, no había ni una sola prueba que lo demostrara fehacientemente.

No fue, en absoluto, suficiente. Es más, se convirtió en el motivo para que la ola llegara a tsunami. El hashtag #excusasPSOE se coló entre los Trending Topics (temas del momento) mundiales y el primero de España. Se dudaba de que esos fueran, realmente, los hechos y se especulaba sobre si el tuit se trataba de una equivocación del Community Manager o era un hackeo (había algunos que apuntaban a Firesheep, una aplicación que convierte esa operación en algo muy sencillo). No era descabellado pensar en la primera opción, pues no sería el primer error que se comete en la cuenta del partido.

Horas después, el hashtag seguía siendo TT en España y el PSOE guardaba silencio. Numerosos medios de comunicación y webs  se hicieron eco de la noticia y la bola cada vez se hacía más grande.

Hoy, un día después, el último tuit en la cuenta del partido es la de la excusa. Casi 24 horas después no se ha publicado ni una sola palabra para aclarar lo sucedido. Un error de bulto que resulta, a todas luces, incomprensible.

Pero, después de la tormenta, me pregunto:  ¿No hubiera sido más fácil salir a la palestra a demostrar que el hackeo era real y no una excusa, a dar una explicación convincente y así no dar lugar a especulaciones? Si sabemos lo implacable que es Twitter en estos casos, ¿por qué no actuar con rapidez y sinceridad? ¿A qué esperaban desde el equipo 2.0 del PSOE desde que saltó la polémica? ¿Sus seguidores no se merecen una disculpa y no sólo una excusa que, pese a todo, sigue siendo poco creíble? Como decía al principio, este nuevo caso nos ha mostrado una de las más importantes lecciones en este mundo 2.0: el silencio es la peor de las respuestas.

Publicado en por Jesús Martínez González in Social Media, web 2.0 1 Comentario

Los siete pecados capitales del PSOE

Unos días después de la mayor debacle del PSOE en la historia de la democracia y con cientos de sesudos análisis sobre los datos ya publicados, querría centrarme en la gestión en los últimos años tanto interna como en el Gobierno de los socialistas. Se calcula que más de un millón de votantes de este partido apostó por el PP, mientras que otros tres millones o votaron a otras formaciones minoritarias o, directamente, no acudieron a las urnas. Es un resultado catastrófico que tiene su origen, en parte, en los pecados cometidos por este partido. Aquí señalo los siete más destacados:

  • Un giro a la derecha sin precedentes. La fecha fatídica de mayo de 2010 fue, directamente, el billete directo hacia la oposición. Si había pocas posibilidades de sobrevivir, eso sólo hizo que el hundimiento fuera casi definitivo. Congelar las pensiones y reducir un 5 por ciento el sueldo de los funcionarios significaba tocar lo que antaño hubiese sido intocable para un gobierno socialdemócrata.
  • La nefasta gestión de la crisis económica. Una crisis que hubiera requerido, como bien asegura el periodista Javier Valenzuela, una política progresista de ingresos frente a la del gasto para hacerlo sostenible. Ni el impuesto para grandes fortunas, ni la lucha contra los paraísos fiscales, ni una mayor batalla contra los bancos…
  • Falta de democracia interna. Durante años Mariano Rajoy, hoy flamante presidente del Gobierno, fue criticado por los socialistas al ser elegido por su antecesor, José María Aznar, sin pasar por ningún proceso interno. Un ‘dedazo’ que se repitió de forma calcada con Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien el aparato del partido, tras las presiones de algunos de los barones, encumbraron sin permitir que las bases hablaran y obligando a apartarse a Carme Chacón.
  • Poca credibilidad. Un partido que ha llevado a cabo en su gobierno los mayores recortes sociales de la historia no se puede presentar ante sus electores unos meses después como el adalid de la izquierda y las clases medias y bajas. El mismo partido que eliminó el impuesto de patrimonio o que permitió el abuso de la banca y el sistema financiero no puede cambiar de la noche a la mañana su discurso sin más.
  • El debate y su fracaso intento por infundir el miedo a la derechaEl enfrentamiento de Rubalcaba con Rajoy fue perdido por el primero, no ganado por el ‘popular’. Salió dando por perdido el partido en una estrategia arriesgada y poco útil. Y es que, intentó, sin éxito, obligar a entrar en el cuerpo a cuerpo a un líder del PP al que sólo le bastó despejar una y otra vez los balones. A ello, se suma el estéril empeño por infundir el miedo a la derecha (recordaba a ese mensaje electoral de 1996 comparando a los ‘populares’ con un dóberman) que, a la vista de los resultados, no ha servido absolutamente para nada.
  • Envejecimiento. Pocas caras nuevas: de Zapatero, siete años en el poder y desgastado hasta el límite, a Rubalcaba, más de 30 años en política y que toma el relevo casi obligado por las circunstancias. Esa falta de relevo generacional también se vio reflejada en la campaña electoral, donde se tuvo que echar mano de históricos como Felipe González o Alfonso Guerra para tratar de sostener al votante más tradicional.
  • Falta de autocrítica y poca apertura a la sociedad. Es un mal de la política hoy y el PSOE no iba a ser menos. Siguen sin escuchar a sus bases, que son los que realmente los han abandonado en estas elecciones de forma abrumadora. Las críticas de sus dirigentes están casi perseguidas (que se lo comenten a Barrera, que se vio obligado a rectificar una crítica unas horas después tras las presiones del aparato), ni se asumen los errores. No hay fórmulas de mayor apertura a la sociedad, como reclamaba un movimiento como el 15-M, al que se le ha ignorado en la práctica desde su surgimiento.

Teniendo en cuenta estos errores, la recuperación del terreno perdido del PSOE pasa por no cometerlos más. La democracia española necesita un PSOE fuerte en el momento de mayor poder institucional de un partido en la historia.

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, elecciones, política 2 Comentarios

El debate perdido por los ciudadanos

Unas horas después de que más de 12 millones de personas se sentara frente al televisor para tratar de dilucidar cuáles son las propuestas de los principales candidatos, tenemos ya un ganador: Rajoy. Y yo digo que la principal conclusión es, como comenté en Twitter, que el debate lo hemos perdido los ciudadanos, porque no se saca nada en claro: ni uno ni otro planteó alternativas a la política actual, al hastío de los españoles ante tanta mediocridad.

Para empezar, y como ya dije por aquí hace unos días, el formato hizo que el debate fuera una pantomima. Se cumplieron mis peores augurios: monólogos llenos de reproches (justo arriba está el tweet de Juanlu Sánchez que lo resume a la perfección), con un moderador, Manuel Campo Vidal, casi inexistente, que llegó a calificar de “apasionante” algo aburrido, previsible y poco útil. No puedo estar más de acuerdo con el editorial de El País de hoy que en su primer párrafo dice: “Las exigencias de PP y PSOE (…) limitaron el intercambio fluido de argumentos. (…) Lo de anoche no era exactamente un debate, sino una calculada representación en la que los dos principales partidos permitieron estar presente a un periodista”. Faltaron temas como el medio ambiente; la corrupción política (ambos tenían demasiado que callar e hicieron un pacto para ni nombrarlo que, cuando menos, es inquietante),  las exigencias de la sociedad para una mayor regeneración política (despreciaron, sin más, los movimientos sociales como el 15-M), o la política exterior (para mostrar cuál será su posición con respecto a una Europa en horas bajas y con los mercados derrocando gobiernos).

Pero perdieron los ciudadanos porque ninguno de los dos salió a ganar. Y cuando digo a ganar, me refiero a explicar qué van a hacer a partir del 21 de noviembre si salen elegidos y no a echar en cara al contrario las cifras de paro o los recortes del pasado. Rajoy, quien demostró que lo suyo no es el cuerpo a cuerpo (cayó en el error de bulto de leer una y otra vez sus papeles) no se salió del guión: despejó todos los balones, pues no hizo más que poner el autobús delante de la portería para evitar sorpresas, sin pisar charcos que puedan poner en riesgo la mayoría absolutísima que se espera. Aun así, dejó algunas frases y anuncios sobre pensiones, el salario de los funcionarios o el IVA que, como apunta bien Sáenz de Ugarte, pueden perseguirle en la próxima legislatura). Rubalcaba, quien se sabe perdedor, arriesgó, saliendo más agresivo y tratando de salvar los muebles (es decir, reducir la abismal diferencia para que sea una derrota menos dolorosa) de cara al 20-N, aunque perdió el envite. Y lo perdió porque no consiguió su objetivo de sacar al líder del PP de la indefinición perseguida y desgastó su imagen, colocándose en la oposición antes de empezar la votación.

Ni los votantes convencidos han salido reforzados después de este tedioso espectáculo, ni los millones de indecisos han aclarado su sentido del voto ante tanto reproche y tan poca propuesta efectiva. La de ayer fue una nueva demostración de lo lejos que están los que nos deben gobernar de la sociedad, del abismo que hay entre las demandas de los ciudadanos y los aspirantes a dirigir el futuro. Es decir, una dolorosa derrota ciudadana en toda regla.

Publicado en por Jesús Martínez González in actualidad, elecciones, política 2 Comentarios

El debate Rajoy-Rubalcaba: un nuevo insulto

Se acercan las elecciones generales y de nuevo se negocia entre los dos grandes partidos una pantomima en forma de debate, en la que los periodistas nos convertimos en meras marionetas y los ciudadanos en simples espectadores de algo pactado y acordado hasta el último punto. Para mí, es un fracaso que demuestra cuán viciado está nuestro sistema democrático. Lo comentaba ayer en Twitter con la periodista de ABC, Esther Palomera. Pero vayamos por partes…

La primera mala noticia radica en la reducción de los debates. Se va a pasar de dos que hubo en 2008 entre Zapatero y Rajoy a tan sólo uno, tras la exigencia del líder popular. Hace ahora casi cuatro años se ‘arrancó’ el compromiso de ambos líderes para celebrar dos encuentros, después del parón en los años en los que el presidente Aznar ocupó La Moncloa. En esta ocasión se da un nuevo paso atrás que, de forma incomprensible, ha sido aplaudido por la propia Academia de la Televisión. Su presidente, el periodista Manuel Campo Vidal, cree que es una “buena noticia” que se celebre algo que tendría que ser una obligación constitucional. Incluso va más allá y felicita a los dos candidatos y de forma especial a Rajoy, porque es, en teoría, el que más tiene que perder a tenor de los resultados de las encuestas. Es decir, no sólo se aceptan con resignación las exigencias de la clase política, sino que se les alaba que cumplan con una obligación democrática en su peor momento de credibilidad pública.

Como periodista, lamento profundamente la vergonzante utilización de los profesionales por parte de los partidos por dos razones. Primero, porque se va a permitir que sean los equipos de campaña quienes elijan entre un buen puñado de nombres el que estimen oportuno en un repugnante juego, que representa un insulto primero para los ciudadanos y, particularmente, para una profesión que paga ahora el precio de la peligrosa cercanía con el poder durante años. Segundo, por el nulo peso que tendrá el profesional y su criterio en esta nueva cita. No será un verdadero moderador que reparta el ‘juego’ y elija los temas de debate más interesantes sino un simple robot con un cronómetro y un pinganillo que se dedicará a cumplir con el turno de palabra impuesto sin más. Se trata, desde mi punto de vista, de otro ninguneo a nuestra profesión, que va a ser digerido como tantos otros. Una concesión que se une a las muchas que ya hemos hecho en unos años de convivencia y que han sumido al periodismo en uno de sus peores momentos de credibilidad.

Y desde el punto de vista del votante será una pantomima pactada y encorsetada, en la que se decidirá hasta el color de las mesas o la altura de los sillones. No se trata de algo exclusivo de la democracia española, pero debemos luchar para conseguir que los debates no se conviertan en un nuevo insulto a la sociedad. Si no lo hacemos, seguiremos siendo cómplices de los abusos.

 

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