El diario EL PAÍS fue creado en el inicio de la Transición por pura necesidad ideológica sin pensar en el negocio. El éxito económico sorprendió a sus promotores.(…). Desde el principio fue el diario de referencia, solvente, con una identidad muy marcada, el intelectual colectivo, como lo definió Aranguren (…).La derecha ideó todas las tretas posibles para arruinar esta empresa, sin excluir la tentativa de meter en la cárcel al patrón sirviéndose de la prevaricación de un juez. Lo que no consiguió la derecha reaccionaria está a punto de conseguirlo el puto fútbol. Estremece pensar que
el burdo enredo de la televisión de pago, la falta de cintura de este Gobierno para asimilar la crítica a su política errática y cuatro pícaros que sólo piensan en forrarse acabe con aquel sueño en una batalla con fuego amigo, en la que El PAÍS puede perder la identidad y los socialistas las elecciones, como un regalo a su común adversario.
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Manuel Vicent, en el artículo de opinión ‘El Regalo’ publicado ayer en El País (Lleva toda la razón. Ojalá alguien lo escuchara).






















