Las voces que exigen un adelanto electoral suben de tono. No sólo desde la oposición, sino desde el propio Gobierno y el PSOE. Hay serias dudas sobre si sería conveniente agotar toda la legislatura en la situación de extrema fragilidad del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. A este coro se unió ayer el diario El País que, con motivaciones económicas y empresariales o sin ellas, dio el mayor golpe a un Gobierno socialista desde hace muchos años con un editorial durísimo en el que exigía poner fin a un ciclo que está agotado en la práctica.
Yo sigo teniendo mis dudas sobre si sería lo correcto, teniendo en cuenta la especial vigilancia a la que nos tienen sometidos los mercados, que exigen reformas ya, algo que con un adelanto electoral sería imposible. Para tratar de dilucidar si lo idóneo es decidir agotar la legislatura o convocar comicios antes de noviembre, voy a desgranar las razones para ambas y tratamos de ponerlo en una balanza.
¿Cuáles son las razones que obligan a un adelanto electoral?
- La insostenibilidad de Zapaatero. Ha perdido toda la credibilidad. Después de una gestión nefasta de esta crisis, con un optimismo exacerbado que ha sacado de quicio a propios y extraños, su capacidad para afrontar estos decisivos meses con los mercados arremetiendo día tras día es más bien escasa. Se ha dejado por el camino, claramente, la confianza de los españoles para luchar contra un recrudecimiento de los ataques especulativos de los mercados. Ni los ciudadanos, ni sus propios compañeros, ni sus votantes creen que pueda afrontar con garantías este desafío.
- Una bicefalia injustificable. Hoy hay en este país un presidente en retirada y un candidato que a ocho meses vista ha anunciado la fórmula mágica para crear empleo y salir de este atolladero. No creo que sea de recibo que hagan esperar a los españoles todo este tiempo para poner sobre la mesa medidas que Rubalcaba, como hombre de confianza de Zapatero en los últimos años, tendría que haber puesto en marcha. Pero ese es otro debate…
Y frente a estas razones a favor, hay una muy importante en contra:
- El mensaje que se le lanza a los mercados. Llevan semanas atacando ferozmente a la deuda española y la estabilidad del país, exigiendo más reformas y más profundas. Siendo o no justo que estos especuladores marquen la agenda política y económica, es evidente que la celebración de los comicios pospondrían estas decisiones ‘sine die’. Ello podría acarrear una mayor desconfianza en un momento extremadamente delicado.
Poniéndolo en una balanza, aún sigo teniendo serias dudas. Sobre todo, por lo impredecible de la reacción de los mercados. No creo que a estas alturas haya dudas sobre la escasa (por no decir nula) credibilidad de Zapatero. Es posible que esta circunstancia pese más que los posibles efectos en las finanzas españolas. Pero aún así, sigo temiendo un recrudecimiento de los ataques especulativos.
Y tú, ¿lo tienes claro?

























